

El escritorio sube con las mejores intenciones, pero para el martes ya ha vuelto a bajar silenciosamente para quedarse. Si esto te resulta familiar, no eres el único, y no es un problema de fuerza de voluntad. Una vez que entiendes para qué sirve realmente el escritorio, usarlo resulta mucho más sencillo.
Aquí tienes algo que te quitará un peso de encima: estar de pie ocho horas no es la versión saludable de estar sentado ocho horas. Ambas posturas te mantienen en una posición fija, y el verdadero problema es precisamente no moverse. Si te quedas inmóvil durante horas, tus piernas y tu zona lumbar se quejarán igual que cuando estás sentado. Por eso no es de extrañar que el consejo de "simplemente estar más de pie" nunca funcione. El valor de un escritorio elevable no es estar de pie, sino alternar entre ambas posturas.
Un estudio ampliamente citado sugiere que los trabajadores de oficina deberían intentar acumular unas dos horas al día de pie o realizando actividad ligera, y eventualmente llegar a cuatro, repartidas a lo largo de la jornada en lugar de hacerlo de una sola vez. Lo importante es la distribución. Nadie espera que estés de pie dos horas seguidas. Unos cuantos periodos cortos, un poco aquí y un poco allá, suman lo mismo y resultan mucho más fáciles de cumplir.
En lugar de decidir ponerte de pie en el momento, algo que rara vez ocurre, puedes asociarlo a tareas que ya realizas. Estar de pie durante cada llamada telefónica es sencillo, ya que estás hablando en lugar de escribiendo. Lo mismo ocurre con el primer rato después de comer o siempre que estés leyendo en lugar de redactando. Vincularlo a un hábito hace que el escritorio suba solo, sin que tengas que acordarte.
Cuando estés de pie, unos pequeños ajustes te ayudarán a estar cómodo para que realmente quieras repetir. Puedes intentar colocar la pantalla a la altura de los ojos, mantener el peso repartido equitativamente en ambos pies y permitirte moverte y balancearte en lugar de quedarte como una estatua. Un pequeño reposapiés para apoyar un pie de vez en cuando, alternando, alivia muy bien la carga en la zona lumbar.