

El dolor de muñeca y el hormigueo en las manos son sorprendentemente comunes durante el embarazo, y pueden ser alarmantes si no sabes qué los está causando. Este artículo explica qué está sucediendo y qué puedes hacer para sentirte más cómoda.
Durante el embarazo, tu cuerpo retiene más líquidos de lo habitual. Este exceso de líquido puede acumularse en la zona de la muñeca y presionar el nervio mediano, que atraviesa un canal estrecho en la muñeca llamado túnel carpiano. El resultado es hormigueo, entumecimiento o una sensación de dolor en la mano y los dedos, a menudo peor por la noche o a primera hora de la mañana.
Es muy común en el segundo y tercer trimestre, y para la mayoría de las personas desaparece después de que nace el bebé.
Mantener las muñecas en una posición neutra tanto como sea posible marca la diferencia. Intenta evitar que tus muñecas se doblen hacia abajo durante períodos prolongados, ya sea que estés escribiendo, navegando en tu teléfono o durmiendo. Una férula de muñeca usada por la noche, disponible en la mayoría de las farmacias, puede ayudar a aliviar la presión mientras duermes y es segura de usar durante el embarazo.
El movimiento suave de manos y muñecas durante el día también puede ayudar. Intenta abrir y cerrar lentamente el puño unas cuantas veces, o rotar las muñecas en un círculo cómodo. Esto tarda menos de un minuto y vale la pena hacerlo regularmente si tus manos se sienten rígidas o con hormigueo.
Reducir la acumulación de líquidos donde sea posible también ayuda. Mantener las manos elevadas al descansar y evitar permanecer en una misma posición durante demasiado tiempo son opciones sencillas que vale la pena probar.
Las compresas frías o tibias en la zona de la muñeca son una opción cómoda para un alivio a corto plazo. Consulta siempre con tu matrona o médico de cabecera antes de tomar cualquier medicamento para aliviar el dolor durante el embarazo.
Si el hormigueo o el entumecimiento son graves, afectan tu agarre o se extienden más allá de la mano y la muñeca, vale la pena mencionarlo a tu matrona o médico de cabecera en tu próxima cita.