

Tu cuerpo cambia semana a semana, y tu forma de moverte también. Es posible que al crecer la barriga, inclinarse hacia adelante resulte diferente, y que alcances las cosas con más facilidad unos días que otros. Puedes seguir trabajando en llegar a tus pies con algunos cambios que dejen espacio para tu barriga.
Durante el embarazo, hormonas como la relaxina ayudan a preparar el cuerpo para el parto ablandando los tejidos alrededor de las articulaciones, especialmente en la pelvis. Muchas personas notan que sus articulaciones se sienten más relajadas o menos estables.
Esto puede hacer que los estiramientos resulten más fáciles, pero también significa que es mejor no forzar hasta el límite. Un buen objetivo es mantenerse en un rango cómodo, sintiendo una tensión leve en lugar de una fuerte.
A medida que la barriga crece, una flexión hacia adelante estándar puede resultar incómoda. Puedes probar lo siguiente:
Después de unas 16 semanas, es mejor evitar tumbarse boca arriba durante periodos prolongados, ya que el peso de la barriga puede presionar un vaso sanguíneo importante. Si un vídeo de objetivos incluye tumbarse boca arriba, puedes hacer la versión sentada o de pie.
Tu equilibrio también puede cambiar a medida que crece la barriga, por lo que apoyarte en una silla o en la pared durante los estiramientos de pie puede ayudarte a sentirte más estable.
Flexionar desde las caderas, con las rodillas relajadas, puede hacer que las inclinaciones hacia adelante sean más cómodas. Además, da más espacio a la barriga que curvar la espalda.
Estirar con regularidad a lo largo de la semana suele ser más importante que hacer sesiones largas. Unos 10 minutos a la semana para cada zona son suficientes para notar cambios, y tu vídeo de objetivos diarios encaja perfectamente. Estirar después de un paseo corto, cuando los músculos están calientes, también puede ayudar.
Es normal que tu alcance cambie a medida que avanza el embarazo. El objetivo es mantener el cuerpo en movimiento dentro de un rango cómodo, en lugar de intentar llegar a un punto determinado.
Prueba una flexión sentada con las piernas abiertas y las manos en el suelo frente a ti, llegando solo hasta donde te resulte cómodo.