

Te despiertas con el brazo doblado bajo la almohada y te duele el codo. A veces, el dedo meñique también se te queda dormido. La forma en que mantenemos los brazos al dormir puede ejercer más presión sobre el codo de lo que imaginas.
Muchas personas duermen con los codos muy doblados, con las manos metidas bajo la almohada, bajo la barbilla o cruzadas sobre el pecho. Mantener el codo flexionado durante horas puede hacer que amanezca rígido y dolorido.
Un codo doblado también estira el nervio que recorre la parte interna del codo, el mismo que te golpeas cuando te das en el "hueso de la risa". Las investigaciones han demostrado que doblar el codo aumenta la presión sobre este nervio. Por eso, algunas personas se despiertan con hormigueo en el dedo anular y el meñique.
Mantener el codo ligeramente estirado por la noche puede ayudar. Puedes probar lo siguiente:
Dormir de lado puede ejercer presión sobre el codo que queda debajo, especialmente si tienes el brazo metido bajo el cuerpo. Mover ese brazo hacia adelante, sobre una almohada, puede aliviar la presión.
Apoyarse en los codos en el escritorio o sostener el teléfono con el codo doblado durante llamadas largas puede aumentar el dolor de codo. Cambiar estos hábitos durante el día puede ayudar a que tu codo se sienta mejor por la noche.
Envuelve una toalla sin apretar alrededor de tu codo antes de dormir y observa si te duele menos por la mañana.