Por qué estar sentada durante mucho tiempo durante el embarazo supone una carga adicional para la espalda y la pelvis
Nicola Tik

Estar sentado durante períodos prolongados ejerce carga sobre la parte inferior de la espalda y la pelvis en el mejor de los casos. Durante el embarazo, el panorama es un poco más complejo, y entender el motivo puede ayudarte a entender lo que tu cuerpo te dice.

Qué hace que el embarazo sea diferente

Durante el embarazo, el cuerpo produce una hormona llamada relaxina, que afloja gradualmente los ligamentos que rodean la pelvis en preparación para el parto. Este es un proceso normal y necesario, pero significa que las articulaciones de la pelvis y la parte inferior de la espalda tienen un poco menos de su estabilidad habitual. Al mismo tiempo, la protuberancia en crecimiento desplaza el centro de gravedad hacia adelante, lo que aumenta la curvatura de la parte inferior de la espalda y cambia la forma en que la carga se distribuye por la columna vertebral y las caderas.

Cuando pasas mucho tiempo sentado, esta combinación crea un tipo particular de tensión. La pelvis se inclina y la parte inferior de la espalda se redondea o arquea en exceso según la posición en la que te encuentres, y los músculos que trabajan para mantener todo firme tienen que esforzarse más de lo habitual para lograrlo. El resultado es que permanecer sentado durante el embarazo supone una carga adicional para las estructuras que ya tienen una mayor demanda.

Por qué esto es distinto del comportamiento sedentario general

Para una persona que no está embarazada, estar sentada durante mucho tiempo es principalmente una cuestión de fatiga muscular y de que la carga postural se acumula con el tiempo. Durante el embarazo, la distensión de los ligamentos y el desplazamiento del centro de gravedad hacen que la carga caiga de forma diferente y se acumule más rápidamente. Lo que podría parecer manejable durante una hora al principio del embarazo puede volverse notablemente incómodo en el tercer trimestre, incluso si tus hábitos de estar sentada no han cambiado en absoluto.

Esta no es una razón para evitar sentarse. Es un contexto útil para explicar por qué tu cuerpo puede estar respondiendo de manera diferente a cosas que antes te sentían bien.

Qué significa esto en la práctica

La respuesta más eficaz no es encontrar la posición perfecta para sentarse y mantenerla. Se trata de reducir la cantidad de tiempo que se pasa en una posición, que es de lo que trataremos en el siguiente artículo de esta serie.

Mientras tanto, vale la pena probar algunos pequeños ajustes:

Algunas cosas para llevar