Por qué cambia el equilibrio después de la menopausia y qué hacer al respecto
Nicola Tik

Si has notado que tu equilibrio se siente menos fiable desde la menopausia, hay una razón sencilla para ello. Este artículo explica lo que está sucediendo y cómo mantener tu equilibrio ágil y tu confianza alta.

Por qué cambia el equilibrio en la menopausia

El equilibrio depende de tres sistemas que trabajan juntos: tu visión, los sensores de tu oído interno y la información que tus músculos y articulaciones envían a tu cerebro sobre la posición de tu cuerpo en el espacio. El estrógeno desempeña un papel en el mantenimiento de los tres. A medida que los niveles de estrógeno disminuyen después de la menopausia, cada uno de estos sistemas puede volverse un poco menos preciso, y el resultado es que el equilibrio se siente menos automático de lo que solía ser.

Los cambios en la masa muscular y la densidad ósea que ocurren alrededor de la menopausia también contribuyen. Los músculos más fuertes responden más rápidamente a los desafíos del equilibrio, por lo que una reducción gradual de la masa muscular significa que el cuerpo tiene menos recursos a los que recurrir cuando necesita corregirse rápidamente.

Por qué vale la pena prestarle atención

Un buen equilibrio es una de las cualidades físicas más útiles para mantener a medida que envejeces. Sustenta la confianza en el movimiento diario, desde caminar por terrenos irregulares hasta subir y bajar escaleras, y reduce el riesgo de caídas a largo plazo. La buena noticia es que el equilibrio responde bien a la práctica a cualquier edad.

Formas sencillas de mejorar el equilibrio

No necesitas equipo especializado ni un gimnasio. Mantenerte sobre una pierna mientras esperas que hierva el agua, caminar talón-punta siguiendo una línea en el suelo o levantarte de una silla sin usar las manos son todos puntos de partida efectivos.

La clave es la constancia más que la intensidad. Unos minutos de práctica de equilibrio la mayoría de los días son más útiles que una sesión ocasional más larga. A medida que mejoras, puedes aumentar ligeramente el desafío cerrando los ojos brevemente mientras te mantienes sobre una pierna, o manteniéndote sobre una superficie ligeramente irregular, como una toalla doblada.

El trabajo de fuerza para las piernas, particularmente los músculos alrededor de los tobillos, rodillas y caderas, apoya significativamente el equilibrio. Los ejercicios lentos de sentarse y levantarse, realizados varias veces al día, son una forma sencilla y práctica de desarrollarlo.

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