

Has pasado todo el día agotado, contando los minutos para poder acostarte. Pero, en cuanto apagas la luz, en lugar de conciliar el sueño, tu mente decide que es el momento perfecto para activarse y empezar a darle vueltas a todo. Es un ciclo desesperante, pero unos pequeños cambios pueden ayudarte a romperlo.
Cuando el trabajo te consume, tu cuerpo no siempre recibe la señal de que el día ha terminado. Las hormonas del estrés que te ayudan a sobrellevar una jornada intensa pueden seguir activas durante la noche, dejándote exhausto pero alerta al mismo tiempo. Una mala noche te resta energía, lo que hace que el día siguiente sea más pesado y, a su vez, afecta a la noche siguiente. Las investigaciones relacionan constantemente el estrés laboral con la falta de sueño, y ambos factores suelen empeorarse mutuamente. Lo positivo es que puedes romper este ciclo por cualquiera de los dos extremos.
Cuando trabajas y descansas en el mismo lugar, o dejas el portátil abierto en el sofá, tu cerebro nunca recibe la señal clara de que el día ha terminado. Un cierre breve y deliberado de la jornada ayuda a marcar ese límite, y no hace falta que sea algo complicado. Unos minutos para organizar el cierre pueden ser suficientes para indicarle a tu cuerpo que ya puede desconectar.
Algunas opciones:
El sueño suele llegar con más facilidad cuando la hora previa a acostarse es tranquila en lugar de estimulante. Las pantallas brillantes y el uso constante del móvil mantienen el cerebro en modo diurno, por lo que evitarlos le da a tu cuerpo la oportunidad de cambiar de ritmo. El calor y el silencio ayudan mucho en este proceso.
Podrías probar:
Si quieres probar una rutina de estiramientos guiada para relajarte, VIDA tiene un vídeo corto que puedes seguir a tu propio ritmo.
Quedarse en la cama dándole vueltas al trabajo es una de las razones más comunes por las que no se puede dormir. Lo complicado es que esforzarse por conciliar el sueño suele mantenerte despierto, ya que el esfuerzo y la preocupación son, en sí mismos, estimulantes. Si llevas un rato dando vueltas y te sientes tenso, a menudo es mejor levantarse que seguir luchando contra el insomnio.
Podrías probar:
Es tentador quedarse en la cama después de una mala noche, pero mantener un horario de despertador más o menos constante es una de las formas más fiables de ayudar a que tu reloj biológico se ajuste. Recibir luz natural poco después de levantarte, aunque sea solo unos minutos, ayuda a indicarle a tu cuerpo que el día ha comenzado y favorece un mejor descanso la noche siguiente. Es un proceso gradual, no una solución inmediata, así que tener paciencia suele dar sus frutos. Vale la pena volver a realizar tu evaluación de resiliencia laboral con el tiempo para ver si las cosas empiezan a mejorar.