Cuando el trabajo te ha desgastado y tu cuerpo también lo siente
Nicola Tik

Cuando el trabajo te agota, no es solo tu mente la que lo siente. Tus extremidades pueden sentirse pesadas, las tareas más sencillas requieren más esfuerzo del debido y se instala un cansancio profundo que ni siquiera una noche de sueño reparador logra eliminar. Ese aspecto físico del agotamiento es real, y tu cuerpo responde mejor cuando lo cuidas en lugar de forzarlo.

Cuando el cansancio se instala en tu cuerpo

El agotamiento laboral no es solo mental, también afecta a tu cuerpo; por eso, una etapa exigente puede dejarte físicamente agotado incluso cuando no has hecho nada que sea obviamente extenuante. Los aspectos mentales y físicos se retroalimentan: una mente agotada hace que tu cuerpo se sienta más pesado, y un cuerpo agotado hace que todo sea más difícil de afrontar. Ayuda ver esta pesadez como una señal en lugar de una molestia, una forma en la que tu cuerpo te avisa que necesita recargar energías. Seguir adelante a toda costa suele empeorar la situación.

Dale a tu cuerpo lo básico que te pide

Cuando tienes poca energía, las cosas sencillas marcan una diferencia mayor de lo que parece, aunque sean fáciles de ignorar cuando estás ocupado y cansado. El descanso, la alimentación y la hidratación son los elementos básicos con los que tu cuerpo se recupera, por lo que obtener lo suficiente no es un lujo, es mantenimiento.

Podrías intentar:

Distribuye tu energía a lo largo del día

En un día de poca energía, ayuda pensar en ella como un recurso limitado que debes repartir, en lugar de algo que puedes gastar de golpe esperando recuperarlo después. Hacer todo al principio suele dejarte vacío por la tarde, mientras que moderar el ritmo te permite llegar al final del día de forma más equilibrada. Reservar las tareas más difíciles para los momentos en los que tienes un poco más de reserva marca una verdadera diferencia.

Podrías intentar:

Muévete con suavidad en lugar de forzarte

Puede parecer extraño sugerir movimiento cuando ya estás cansado, pero el movimiento suave puede revitalizar un cuerpo pesado y lento de una forma que el descanso por sí solo no logra. La palabra clave es suave, ya que un entrenamiento intenso cuando sufres fatiga real suele quitarte más de lo que te da en este momento. Un paseo corto o unos estiramientos sencillos son suficientes.

Si deseas realizar unos estiramientos suaves y guiados para aliviar un cuerpo cansado, VIDA tiene un video corto que puedes seguir a tu propio ritmo.

El descanso está permitido

Es fácil sentir que debes ganarte el descanso o reservarlo para cuando todo esté terminado, pero un cuerpo cansado se repara cuando realmente te detienes. Darte permiso para descansar ahora, en lugar de esperar a un futuro en el que la lista de tareas esté finalmente vacía, es parte de tu recuperación. Ser paciente contigo mismo mientras recuperas tu energía no es no hacer nada, es hacer lo correcto.

En resumen