Cuando el estrés agrava el dolor de cuello crónico
Dr Nicola Tik

Cuando el dolor de cuello persiste durante un tiempo, es posible que notes un patrón. Las semanas más tranquilas se llevan mejor, pero las estresantes hacen que la rigidez y el dolor vuelvan con fuerza. Esta guía te ayudará a identificar dónde acumulas tensión y a crear hábitos diarios para liberarla.

Por qué el estrés y el dolor de cuello crónico están relacionados

El estrés y el dolor de cuello están estrechamente conectados. En un estudio realizado con trabajadores de oficina durante un año, aquellos con niveles de estrés más altos sufrieron más episodios de dolor cervical. El estrés tiende a hacer que los músculos del cuello y los hombros trabajen más, a menudo sin que te des cuenta.

Cuando el dolor persiste, tu sistema nervioso puede volverse más sensible, como una alarma que salta con demasiada facilidad. El estrés aumenta esa sensibilidad, por lo que el cuello puede doler más durante las semanas exigentes, incluso cuando nada más ha cambiado.

Identificar dónde acumulas tensión

Muchas personas acumulan estrés en puntos concretos. El primer paso es identificar tus propios patrones. Prueba a hacer un chequeo corporal rápido un par de veces al día:

No hace falta que intentes solucionarlo todo de golpe. El simple hecho de prestar atención es un hábito útil que suele facilitar la relajación.

La mandíbula también influye

Las investigaciones han demostrado que las personas con dolor de cuello crónico suelen utilizar los músculos de la mandíbula de forma distinta a quienes no lo padecen. Los músculos de la mandíbula y el cuello están muy relacionados, por lo que la tensión en uno suele reflejarse en el otro.

Dejar descansar la mandíbula, con los labios juntos y los dientes ligeramente separados, es una forma sencilla de aliviar también la tensión del cuello.

Incorporar momentos de relajación diarios

Es más eficaz realizar momentos de relajación breves y frecuentes que una sola sesión larga una vez que la tensión ya se ha acumulado. Prueba a vincular estos momentos a actividades que ya realizas durante el día:

Los estiramientos Pomodoro de VIDA te invitan a hacer una pausa y moverte durante el trabajo concentrado, para que la relajación forme parte de tu rutina.

Respirar para calmar tu sistema

La respiración lenta es una de las formas más rápidas de ayudar a que tu sistema nervioso se estabilice. Inspirar durante unos cuatro segundos y espirar durante unos seis, dejando que se infle el abdomen en lugar de los hombros, ayuda a enviar a tu cuerpo la señal de que puede relajarse.

Unos minutos de respiración lenta cada día, especialmente durante los periodos de estrés, pueden ayudar a reducir la sensibilidad de tu sistema nervioso con el paso del tiempo.

Mantener el cuello en movimiento

El movimiento regular ayuda a aliviar el dolor de cuello crónico y el estrés al mismo tiempo. Los movimientos suaves de cuello, los ejercicios de hombros y la actividad general, como caminar o nadar, son de gran ayuda. Los días en los que el dolor de cuello es más intenso, el movimiento suave sigue siendo beneficioso.

Si deseas realizar un estiramiento guiado para el cuello y los hombros, VIDA dispone de vídeos cortos que puedes seguir a tu propio ritmo.

Conclusiones clave

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