

Perder el hilo a mitad de una frase, entrar en una habitación y olvidar a qué ibas, o tener dificultades para concentrarte en una tarea que normalmente harías sin esfuerzo: todo esto es una parte común de la menopausia. Puede resultar inquietante, especialmente si te hace preguntarte si ocurre algo más grave, pero para la mayoría de las personas es una parte normal de los cambios hormonales que están ocurriendo en este momento. No significa que te pase nada malo, y existen formas sencillas de facilitar un poco la concentración.
Los mismos cambios hormonales que provocan otros síntomas de la menopausia también afectan a la concentración y la memoria, razón por la cual muchas personas describen una especie de niebla mental durante esta etapa. La falta de sueño y la fatiga lo hacen más evidente, ya que a un cerebro cansado le cuesta más mantener la atención. Saber que hay una razón real detrás de esto, en lugar de ser una señal de que estás perdiendo facultades, suele aliviar la preocupación, y menos preocupación a menudo hace que la niebla sea un poco más ligera.
Cuando cuesta más concentrarse, hacer varias cosas a la vez dispersa la atención que tienes. Ayuda hacer una sola cosa a la vez y terminarla antes de pasar a la siguiente. Puedes cerrar las pestañas adicionales, silenciar las notificaciones mientras trabajas y abordar las tareas más exigentes de una sola vez, sin interrupciones. Eliminar las distracciones que compiten por tu atención permite que la tarea que tienes delante fluya mejor.
No hay necesidad de guardarlo todo en la cabeza, y hacerlo solo añade presión cuando la memoria parece menos fiable. Escribir las cosas, hacer listas, poner recordatorios, usar notas en el móvil o un calendario que realmente consultes, ayuda a aligerar la carga. Esto no es señal de que no puedas con todo, es una forma sensata de liberar tu mente para la tarea que tienes entre manos en lugar de gastar energía intentando no olvidar las cosas.
La concentración suele ir y venir a lo largo del día, y muchas personas notan que tienen la mente más clara en determinados momentos. Siempre que puedas, reserva las tareas que requieren más concentración para cuando suelas sentirte más despejada, y deja los trabajos más sencillos y automáticos para los momentos de mayor niebla. Un paseo corto o un descanso adecuado también ayudan a restablecer la concentración, ya que la atención se desgasta cuando se fuerza demasiado tiempo sin una pausa.
Este tipo de niebla mental es una parte común, y generalmente pasajera, de la menopausia, no una señal de que algo vaya mal. Trabajar con tu capacidad de concentración en lugar de luchar contra ella, y apoyarte en algunos recursos sencillos, hace que los días de mayor niebla sean más fáciles de sobrellevar.