Cuando una etapa de mucha carga laboral coincide con noches de poco descanso en casa
Nicola Tik

Hay etapas en las que no te queda ni un respiro al principio ni al final del día. El trabajo es implacable y consume toda tu energía, y luego la noche, que antes era tu momento de recuperación, se ve interrumpida por un bebé que también te necesita. Cuando no hay ni un momento en el día para recargar pilas, no es de extrañar que te sientas completamente agotada.

Por qué esta combinación es tan dura

Sentirse quemada no solo depende de cuánto se te exige, sino también de cuánto tiempo tienes para recuperarte, y ahora mismo ambas cosas juegan en tu contra. Las exigencias del trabajo y de un bebé recién nacido son altas, mientras que el sueño, que normalmente te ayudaría a recuperarte, se ve interrumpido noche tras noche. Al faltar ese descanso reparador habitual, es lógico que sientas que no te queda energía, y eso dice más de la situación que de cualquier fallo por tu parte. Es algo que hay que tomarse en serio, no algo que se pueda superar solo con fuerza de voluntad.

Protege cualquier momento de recuperación que encuentres

Cuando no es posible una recuperación completa, el objetivo es aprovechar cualquier pequeño respiro que puedas conseguir. El descanso sigue siendo valioso incluso sin dormir, así que cualquier oportunidad para detenerte y estar tranquila merece la pena más que intentar hacer más cosas. Incluso un poco más de sueño, o un periodo de descanso sin interrupciones, puede aliviar un poco la tensión.

Podrías intentar:

Reduce las exigencias siempre que sea posible

Cuando no puedes aumentar el tiempo de recuperación, la otra opción es reducir lo que se te exige, y en una etapa como esta, es más una necesidad que una opción. Todo lo que se pueda eliminar, posponer o delegar libera un poco de energía para lo que realmente no puede esperar.

Podrías intentar:

Apóyate en quienes te rodean

Es demasiado para llevarlo tú sola, y no se supone que debas hacerlo. Compartir la carga con cualquiera que pueda ayudarte, en casa o fuera de ella, es una de las cosas más útiles que puedes hacer ahora mismo. También ayuda expresar lo saturada que te sientes, ya sea a tu pareja, a una amiga o a alguien de confianza, ya que decirlo en voz alta suele aliviar un poco la carga y abre la puerta a recibir apoyo.

Sé amable contigo misma y tómalo en serio

Aquí hay dos verdades al mismo tiempo. Esta es una etapa genuinamente difícil que mejorará a medida que el sueño de tu bebé se estabilice, y también es una señal clara de que estás al límite y mereces apoyo mientras dure. Estar así de cansada no es una debilidad, y cuidarte durante este proceso, además de dejar que otros te ayuden, no es pedir demasiado.

En resumen