

Si le han dicho que tiene una rotura de menisco, comprender lo que eso significa para cómo su rodilla maneja la carga y el movimiento es un buen punto de partida. Este artículo explica qué hace el menisco y qué esperar en cuanto a la función diaria.
El menisco es un trozo de cartílago en forma de C que se encuentra entre el fémur y la tibia en la rodilla. Hay dos en cada rodilla, uno en el lado interno y otro en el externo. Actúan como amortiguadores, distribuyen la carga por la articulación y ayudan a la estabilidad durante el movimiento.
Cuando el menisco se desgarra, ya sea por una lesión repentina o gradualmente con el tiempo, la capacidad de la rodilla para distribuir la carga de manera uniforme se ve afectada. Esto puede manifestarse como dolor, hinchazón, rigidez o una sensación de enganche o bloqueo durante ciertos movimientos, dependiendo de dónde y cuán significativa sea la rotura.
Al igual que las roturas de ligamento cruzado anterior (LCA), las roturas de menisco no se tratan todas de la misma manera. Algunas se tratan de forma conservadora con rehabilitación y manejo de la carga, mientras que otras requieren intervención quirúrgica. Su especialista o médico de cabecera le habrá orientado sobre la vía más adecuada para su situación.
El menisco se somete a mayor estrés durante los movimientos que combinan compresión y rotación, como ponerse en cuclillas profundamente, pivotar o girar con el pie apoyado. Estos son los movimientos que más conviene evitar mientras la rodilla está reactiva o en recuperación.
Caminar sobre superficies uniformes, el ciclismo suave en una bicicleta estática y la natación suelen ser bien tolerados, ya que cargan la rodilla de una manera más controlada y predecible. Las actividades de alto impacto y cualquier cosa que implique cambios rápidos de dirección exigen más al menisco de lo que es beneficioso durante la recuperación.
Estar de pie durante mucho tiempo también puede acumular carga en la articulación con el tiempo. Si su día implica estar mucho tiempo de pie, tomar descansos regulares sentado y variar su posición ayuda a manejar esto.
La hinchazón después de la actividad es una de las señales más claras de que la rodilla ha sido sometida a una carga superior a la que está preparada actualmente. Una rodilla que se siente rígida y dolorida después de un día largo pero que mejora durante la noche responde de manera diferente a una que se hincha y permanece hinchada. Aprender a interpretar estas señales le ayuda a ajustar su nivel de actividad de una manera práctica y receptiva.
Una sensación de enganche o bloqueo, donde la rodilla parece quedarse atascada brevemente durante el movimiento, es algo que vale la pena observar y mencionar a su especialista o médico de cabecera si es nuevo o aumenta.
Mantener fuertes los músculos alrededor de la rodilla, especialmente los cuádriceps y los músculos alrededor de la cadera, reduce la carga que recae directamente sobre la articulación. Ejercicios suaves que no estresen el menisco, como las elevaciones de pierna recta y las extensiones de rodilla sentado dentro de un rango cómodo, son un buen punto de partida.
Evitar las flexiones profundas de rodilla y los asientos bajos siempre que sea posible reduce la compresión a través de la articulación durante las actividades diarias.
Su registro de dolor de VIDA es una forma útil de seguir cómo responde su rodilla a diferentes actividades e identificar patrones a lo largo del tiempo.