Calentar para una ronda y mantenerse cómodo durante los 18 hoyos
Dr Nicola Tik

Llegas al club con cinco minutos de margen, haces un par de swings de práctica y te diriges directamente al primer tee. Al llegar a los últimos nueve hoyos, sientes la zona lumbar rígida y las muñecas empiezan a quejarse. Un calentamiento breve y unos hábitos sencillos durante el recorrido pueden ayudar a que tu cuerpo aguante los 18 hoyos.

Por qué el golf exige tanto a tu cuerpo

El swing de golf es un giro rápido y potente que repites muchas veces a lo largo de varias horas. La zona lumbar, las caderas y las muñecas trabajan intensamente para generar esa velocidad y absorber el impacto con la bola.

Entre los golfistas aficionados, la zona lumbar es el lugar donde aparecen más problemas; algunos estudios indican que alrededor de una cuarta parte de los jugadores sufre molestias en la espalda. Las muñecas también suelen verse afectadas, y cerca de dos tercios de estos problemas se localizan en la muñeca dominante (la izquierda en el caso de los golfistas diestros).

Un calentamiento breve antes del primer tee

Un calentamiento prepara tus músculos para la velocidad del swing. En un estudio, los golfistas que dedicaron al menos diez minutos a calentar sufrieron menos lesiones que aquellos que hicieron menos o nada en absoluto.

Algo que puedes probar antes de tu primer golpe:

Si deseas un estiramiento guiado para añadir a tu rutina, VIDA dispone de vídeos cortos que puedes seguir a tu propio ritmo.

Llevar la bolsa o usar un carrito

Cargar con la bolsa durante varios kilómetros pasa factura, especialmente a la espalda y los hombros. Si decides llevarla tú mismo, una bolsa con dos correas reparte el peso de forma equilibrada entre ambos hombros, y mantenerla ligera también ayuda. Muchos golfistas encuentran que un carrito es un verdadero alivio durante los 18 hoyos, sobre todo en campos con cuestas o en días en los que la espalda no responde tan bien.

La forma en que levantas la bolsa también es importante. Doblar las rodillas y mantener la bolsa cerca del cuerpo es mucho mejor para tu espalda que agacharte con las piernas estiradas.

Cuidar la espalda durante el recorrido

Gran parte de la tensión en la espalda proviene de cómo terminas el swing. Un final en el que te inclinas hacia atrás con la columna arqueada, a veces llamado "C invertida", sobrecarga la zona lumbar.

Una buena práctica es dejar que las caderas giren completamente durante el golpe para terminar erguido, mirando hacia el objetivo. Un profesional del golf puede ayudarte si quieres trabajar en este aspecto. Entre golpe y golpe, puedes aprovechar para ponerte recto, arquear suavemente la espalda hacia atrás con las manos en la zona lumbar o girar lentamente de un lado a otro.

Cuidar tus muñecas

Las muñecas absorben la mayor parte del impacto con la bola, especialmente si golpeas el suelo con fuerza o si impactas contra una raíz o una piedra. Algunos hábitos pueden ayudar:

Conviértelo en parte de tu rutina

La forma más sencilla de mantener un calentamiento es integrarlo en tu llegada al campo. Dedicar diez minutos antes de salir al primer tee pronto se convierte en un hábito, y muchos golfistas descubren, además, que mejoran sus primeros hoyos.

Conclusiones clave

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