Calentar y ajustar el instrumento para seguir tocando con comodidad
Dr Nicola Tik

Tanto si tocas en un grupo, como si cantas en un coro con una guitarra o practicas piano después de un día de trabajo, la música puede ser una forma maravillosa de desconectar. Sin embargo, una larga sesión de práctica puede dejarte el cuello rígido, los hombros tensos o las manos y muñecas doloridas. La forma en que calientas y preparas tu instrumento puede marcar una verdadera diferencia en cómo se siente tu cuerpo.

Por qué tocar puede cansar tu cuerpo

Tocar un instrumento exige que tu cuerpo mantenga una posición fija, a menudo durante mucho tiempo, mientras tus manos y dedos realizan miles de movimientos pequeños y precisos. Muchos instrumentos también requieren que soportes su peso o que mantengas los brazos en una posición elevada.

Las molestias y la rigidez relacionadas con la práctica musical son muy comunes y afectan a entre cuatro y ocho de cada diez músicos en algún momento. El cuello, los hombros, la espalda y los brazos son las zonas más afectadas. Las investigaciones realizadas con estudiantes de música han demostrado que calentar y hacer descansos durante la práctica están relacionados con un menor número de problemas derivados de la interpretación.

Un breve calentamiento antes de tocar

Un calentamiento prepara tus músculos y articulaciones para el trabajo que vas a realizar, igual que los atletas calientan antes de hacer deporte. Algo que puedes probar antes de empezar:

Si deseas un estiramiento guiado para añadir a tu rutina, VIDA dispone de vídeos cortos que puedes seguir a tu propio ritmo.

Ajustar bien la silla

Si tocas sentado, la silla condiciona todo tu cuerpo. Un buen punto de partida es una silla firme sin brazos, a una altura en la que tus pies descansen planos sobre el suelo y tus muslos queden ligeramente inclinados hacia abajo. Muchos músicos descubren que sentarse hacia el borde de la silla les ayuda a mantenerse erguidos sin encorvarse. Una silla demasiado baja o demasiado blanda tiende a hacer que te hundas y redondees la espalda.

Cómo colocar el atril

La posición de la partitura afecta a tu cuello. Si el atril está demasiado bajo, tenderás a mirar hacia abajo durante largos periodos. Si está a un lado, tenderás a girarte.

Una buena idea es subir el atril para que la partitura quede a la altura de los ojos y colocarlo frente a ti en lugar de a un lado. Si tocas con otros y necesitas ver a un director o a tus compañeros de grupo, colocar el atril de forma que puedas ver a ambos sin girar demasiado la cabeza también ayuda.

Cómo soportar el peso de tu instrumento

Los instrumentos más pesados, como guitarras, bajos y saxofones, pueden cargar mucho peso sobre el cuello y los hombros, especialmente durante una sesión larga. Algunas opciones pueden ayudar a repartir esa carga.

Algunas opciones para probar:

Para los instrumentos que sostienes, como violines o flautas, merece la pena comprobar que tus hombros permanecen relajados y no se tensan hacia arriba mientras tocas.

Incorpora descansos en tu práctica

Es fácil perder la noción del tiempo cuando estás absorto en una pieza. Los descansos breves y regulares permiten que tus músculos se recuperen, y muchos músicos descubren que al volver lo hacen con una mayor concentración. Puedes probar a hacer una pausa corta cada 20 o 30 minutos, dejando el instrumento, levantándote y moviéndote un poco. Dividir las sesiones largas en otras más cortas repartidas a lo largo del día también puede ser de gran ayuda.

Conclusiones clave

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