Conductor
Descarga tu dolor
Nicola Tik

Si pasas el día cargando y descargando furgonetas, tu cuerpo se somete a constantes esfuerzos de levantamiento, alcance y transporte. Con el tiempo, esa carga puede pasar factura a tu espalda, hombros y rodillas. La buena noticia es que pequeños cambios en la forma de levantar peso pueden aliviar esa presión y ayudarte a terminar la jornada con mayor comodidad.

Tómate un momento antes de levantar peso

Parece sencillo, pero hacer una pausa rápida antes de levantar algo pesado marca la diferencia. Observa lo que vas a mover, calcula su peso y determina adónde debe ir. Si algo parece demasiado pesado o difícil de manejar por tu cuenta, es mejor identificarlo desde el principio.

Muchas personas descubren que despejar el camino primero, para no tener que saltar obstáculos o girar esquivándolos, hace que todo el trabajo sea más fluido. Si tienes a mano una carretilla, un carro de mano o una plataforma elevadora, úsalos: descargarás gran parte del esfuerzo de tu cuerpo.

Acércate y mantén la carga cerca de ti

Cuanto más lejos esté la carga de tu cuerpo, más tendrá que esforzarse tu espalda para sostenerla. Intenta acercarte bien antes de levantar el objeto, de modo que quede cerca de tu cintura en lugar de tenerlo con los brazos estirados.

Cuando recojas algo del suelo, deja que tus caderas y rodillas hagan el trabajo en lugar de doblar solo la espalda. Mantén los pies separados a la anchura de los hombros para tener una base estable y sujeta la carga cerca de ti al levantarte. Aplica lo mismo al colocar objetos en la furgoneta: acércate al máximo en lugar de estirarte demasiado.

Gira con los pies, no con la columna

Girar el tronco mientras llevas peso es una de las formas más comunes de lesionarse la espalda. En lugar de girar desde la cintura, intenta mover los pies hacia la dirección a la que quieres ir. Parece un ajuste pequeño, pero permite que tu columna se mueva como una sola unidad en lugar de retorcerse bajo carga.

Al cargar la furgoneta, colocar los objetos más pesados en la parte baja y cerca del borde desde el que levantas evita tener que estirarte demasiado hacia el fondo del espacio.

Varía tus movimientos

Repetir el mismo movimiento una y otra vez es lo que más suele fatigar el cuerpo. Siempre que puedas, intenta alternar tus tareas a lo largo del día para no repetir exactamente el mismo gesto durante periodos prolongados.

Las pausas cortas también importan. Incluso unos segundos para estirarte, echar los hombros hacia atrás y resetear entre cargas da a tus músculos una breve oportunidad de recuperarse. Mantenerte hidratado y moverte poco pero a menudo suele ayudar más que esforzarte al máximo en un solo tirón.

Un estiramiento para aliviar la jornada

Un estiramiento suave entre entregas puede ayudar a relajar la espalda y los hombros. De pie, coloca las manos en la zona lumbar e inclínate ligeramente hacia atrás, solo hasta donde te resulte cómodo, y luego vuelve a la posición inicial. Repetir esto unas cuantas veces puede aliviar la sensación de estar encorvado por el esfuerzo.

Si quieres seguir una versión guiada, VIDA tiene un breve vídeo de estiramientos que puedes hacer a tu propio ritmo, estés donde estés en tu ruta.

Un resumen rápido