

Es común sentir molestias leves, pinchazos y una sensación de estiramiento o calambres durante las primeras semanas, a medida que tu cuerpo se adapta para hacer espacio a tu bebé en crecimiento. Es totalmente natural sentirse un poco ansiosa ante cualquier dolor abdominal en este momento. La mayoría de las molestias iniciales son leves y desaparecen por sí solas, pero también es útil saber qué sensaciones requieren una revisión, así que aquí cubrimos ambos aspectos.
Muchos de los pinchazos al principio del embarazo se deben a los ajustes de tu cuerpo. Los ligamentos y músculos que sostienen el útero se están estirando, lo que puede causar breves y leves sensaciones de tirantez o calambres, a menudo al moverte, toser o cambiar de postura. Los cambios digestivos también son frecuentes, ya que las hormonas del embarazo pueden ralentizar el proceso y provocar hinchazón, gases o estreñimiento, lo cual puede causar dolor. Estas sensaciones suelen ser leves, breves y desaparecen al descansar o cambiar de posición.
Para las molestias habituales del inicio del embarazo, los pequeños cuidados suelen ayudar. Puedes intentar descansar y cambiar de postura, ya que los pinchazos en los ligamentos suelen aliviarse al hacerlo. Un baño tibio (no caliente) puede ser reconfortante. Si el estreñimiento o los gases parecen ser la causa, mantenerse bien hidratada, moverse con suavidad y consumir suficiente fibra puede ayudar a mantener el bienestar. Moverse de forma lenta y suave a lo largo del día suele ser mejor para tu cuerpo que pasar largos periodos sentada sin moverse.
La mayoría de las molestias iniciales no son motivo de preocupación, pero algunas requieren atención para obtener tranquilidad o cuidados. Debes contactar a tu matrona o servicio de maternidad de inmediato si presentas dolor abdominal intenso, persistente o localizado en un solo lado, cualquier sangrado vaginal, dolor acompañado de molestias en la punta del hombro, mareos o sensación de desmayo, o dolor al orinar con sensación de ardor. Esto no siempre significa que algo vaya mal, pero es mejor revisarlo sin demora en lugar de esperar.
Conoces tu propio cuerpo y siempre está bien buscar consejo si algo no te parece correcto, incluso si no está en ninguna lista. Ser precavida al principio del embarazo es sensato, no una exageración, y el personal que te atiende preferirá mil veces que preguntes. Obtener tranquilidad es una razón más que suficiente por sí misma.
El inicio del embarazo trae consigo muchas sensaciones nuevas, y un poco de dolor suele ser simplemente parte del proceso de adaptación. Conocer las señales que requieren atención te permitirá sobrellevar mejor las molestias leves y obtener ayuda rápidamente en las raras ocasiones en que sea necesario.