

Cuando el dolor persiste durante un tiempo, puede hacer que pierdas la confianza en tu cuerpo. Es posible que evites agacharte, levantar peso o probar cosas nuevas, por si acaso. A medida que los días buenos se vuelven más frecuentes, recuperar esa confianza es una de las cosas más útiles que puedes hacer.
Las investigaciones han demostrado que las personas que se sienten más seguras de su capacidad para controlar el dolor y realizar actividades cotidianas tienden a desenvolverse mejor en su día a día, incluso cuando el dolor está presente. La confianza es algo que puedes construir a través de la experiencia.
Cada vez que haces algo y sale bien, es una prueba de que tu cuerpo puede sobrellevarlo. Podrías empezar a fijarte en momentos como:
Anotar algunos de estos momentos puede ayudarte a ver todo lo que tu cuerpo ya es capaz de hacer.
Cuando sientas una punzada, puede ser útil recordar que el dolor no siempre significa daño. Un sistema sensible puede seguir enviando señales incluso cuando tu cuerpo está a salvo. Notar una punzada y continuar con suavidad ayuda a que tu sistema aprenda que la actividad es segura.
Una vez que tu confianza aumente, es posible que te sientas listo para probar algo nuevo, como una clase, un paseo más largo o una actividad diferente. Empezar poco a poco y avanzar gradualmente también funciona en este caso.
Cada noche de esta semana, anota una cosa que tu cuerpo haya hecho bien durante el día.