

Tras una noche corta, todo parece un poco más difícil. El cuerpo está más rígido, las pequeñas molestias se notan más y es posible que no llegues tan lejos como hace unos días. Esto es algo habitual y no significa que hayas perdido el progreso conseguido.
Las investigaciones demuestran que la falta de sueño puede hacer que las personas sean más sensibles a las molestias. Tu sistema nervioso desempeña un papel fundamental en tu capacidad de estiramiento; por eso, cuando está más sensible, los estiramientos pueden sentirse más intensos y es posible que tu cuerpo te detenga antes.
Por lo general, esto es temporal. Tras una noche de mejor descanso, muchas personas recuperan su alcance habitual.
Los días después de haber dormido mal, puedes probar a:
Hay quien nota que hacer estiramientos suaves durante el día le ayuda a sentirse más despejado. El movimiento diurno y la luz del día también están relacionados con un mejor descanso nocturno. Un estiramiento lento por la noche, acompañado de una respiración constante, también puede ayudarte a desconectar.
En los días de cansancio, un estiramiento más corto o suave también cuenta. Unos 10 minutos a la semana por cada zona son suficientes para notar cambios, por lo que mantener un poco de práctica ayuda a que tu alcance siga mejorando, incluso en las semanas en las que no has dormido bien.
Tras una noche corta, prueba tu vídeo de objetivos utilizando las opciones con apoyo y observa cómo se siente en comparación con un día en el que has descansado bien.