

Levantarse de la cama cuesta un poco más que antes, y sientes las caderas y las rodillas rígidas hasta que te mueves un poco. Si notas que tu flexibilidad no es la misma de siempre, no estás sola. Muchas personas lo experimentan durante la menopausia, y la flexibilidad puede seguir mejorando con una práctica constante.
El estrógeno ayuda a mantener los músculos, tendones y articulaciones flexibles. A medida que los niveles cambian durante la perimenopausia y la menopausia, muchas personas notan más dolores y rigidez. Un estudio reveló que el dolor musculoesquelético es común durante la transición a la menopausia, y cerca de 7 de cada 10 mujeres en perimenopausia lo padecen.
Recientemente, los investigadores han agrupado estos cambios bajo el nombre de "síndrome musculoesquelético de la menopausia". Abarca problemas como dolores articulares, rigidez y cambios en los músculos y los huesos. Ponerle nombre ayuda, ya que demuestra que estos cambios son comunes y están reconocidos.
Los cambios hormonales no impiden que tu cuerpo responda a los estiramientos. Las investigaciones en adultos de todas las edades demuestran que la flexibilidad mejora con estiramientos regulares. Puede que algunas semanas sientas que el progreso es más lento o que hay altibajos, pero la práctica constante acaba dando sus frutos.
Gran parte del progreso inicial se debe a que tu sistema nervioso se acostumbra al estiramiento, lo que te permite llegar un poco más lejos cada vez. Unos 10 minutos a la semana por cada zona son suficientes para notar cambios.
El entrenamiento de fuerza suele recomendarse durante la menopausia para fortalecer músculos y huesos. También puede mejorar tu flexibilidad, ya que ganar fuerza en todo el rango de movimiento está relacionado con una mayor elasticidad. Tus vídeos de objetivos incluyen ejercicios de fuerza junto con los estiramientos.
Si sientes más rigidez por las mañanas, prueba a hacer tu vídeo de objetivos más tarde, cuando tu cuerpo esté más caliente. Estirar después de una ducha caliente también puede ayudar. Mantener las rodillas ligeramente flexionadas y doblarte desde las caderas puede hacer que el estiramiento sea más cómodo en los días de mayor rigidez.
Los sudores nocturnos y el sueño interrumpido son comunes durante la menopausia, y una noche corta puede hacer que tu cuerpo se sienta más rígido. En esos días, puedes elegir las opciones más suaves o sentadas y reservar los esfuerzos mayores para cuando te sientas más descansada.
Prueba a hacer tu vídeo de objetivos en un momento diferente del día durante unos días y observa cuándo sientes que tu flexibilidad es mayor.