

Hay días en los que estirarse resulta sencillo. Pero llega la regla, te duele la zona lumbar, sientes las caderas pesadas y el suelo parece estar un poco más lejos. Si notas que tu capacidad para tocarte las puntas de los pies cambia durante el periodo, no estás sola; existen formas de seguir adelante trabajando con tu cuerpo en lugar de contra él.
Hormonas como el estrógeno y la progesterona suben y bajan a lo largo de tu ciclo. Algunos estudios han observado ligeros cambios en la flexibilidad de las articulaciones y los tejidos en diferentes momentos, aunque los resultados no son concluyentes y cada persona es un mundo.
Muchas personas notan calambres, dolor o pesadez en la zona lumbar, hinchazón o cansancio durante la regla. Cualquiera de estos síntomas puede hacer que una flexión hacia delante resulte menos cómoda y que tu cuerpo te ponga límites un poco antes de lo habitual.
El movimiento suave puede ser una buena opción durante el periodo. Las investigaciones sugieren que el ejercicio regular puede ayudar a reducir la intensidad del dolor menstrual en algunas personas. Estirar es una forma sencilla de mantenerse activa cuando no te apetece hacer mucho más.
Podrías probar a:
Los vídeos de 30 segundos de VIDA son una buena opción para esos días en los que prefieres no esforzarte demasiado.
Tu ciclo es único y la forma en que afecta a tu cuerpo puede ser muy distinta a la de los demás. Algunas personas se sienten más rígidas justo antes de la regla, otras durante, y algunas apenas notan cambios. Identificar tu propio patrón te ayudará a planificar; por ejemplo, eligiendo opciones más suaves en los días en los que sueles sentirte más rígida.
Si tu periodo coincide con tu día de control semanal, es posible que tu alcance no refleje tu progreso habitual. Es normal. Verás tus resultados en VIDA a lo largo de las semanas, lo que ofrece una visión mucho más precisa que un solo día aislado.
Gran parte del progreso inicial en los estiramientos se debe a que tu sistema nervioso se acostumbra a ellos. Unos 10 minutos a la semana por cada zona son suficientes para notar cambios, así que los días de menor intensidad también cuentan. Flexionar desde las caderas con las rodillas relajadas ayuda a mantener la espalda cómoda.
El primer día de regla, o cuando te sientas dolorida, prueba a hacer una flexión sentada con las piernas abiertas en lugar de estar de pie, y observa la diferencia.