

Ya conoces esa sensación. Tras una o dos horas, la zona lumbar empieza a quejarse y, para cuando sales del coche, sientes que se ha bloqueado. Por lo general, se debe a que el asiento deja de ofrecerte el apoyo necesario y obliga a tu espalda a sostenerse por sí misma; unos pequeños ajustes pueden liberar a tus músculos de gran parte de ese esfuerzo.
Un asiento demasiado vertical obliga a tu espalda a esforzarse para mantener la postura, mientras que uno demasiado reclinado te empuja a inclinar la cabeza hacia adelante para ver la carretera. Muchas personas encuentran cómoda una ligera inclinación, de entre 100 y 110 grados, que permite sentirse sujeto sin encorvarse. Ajústalo de modo que tus hombros descansen suavemente contra el respaldo y puedas alcanzar el volante manteniendo los codos ligeramente flexionados. Si sientes que tu espalda está en tensión para mantenerse erguida, reclina un poco más el asiento y comprueba cómo te sientes.
La zona lumbar tiene una curvatura natural hacia adentro, y es precisamente ahí donde el apoyo es fundamental. Si tu coche cuenta con soporte lumbar ajustable, puedes desplazarlo hacia adelante hasta que rellene ese hueco y toque suavemente la parte baja de tu espalda, sin llegar a empujarte fuera del asiento. Si no dispone de ajuste, una toalla pequeña enrollada o un cojín fino a la altura del cinturón cumplen una función similar. El objetivo es lograr un contacto suave, no ejercer presión, para que tu espalda tenga un punto de apoyo en lugar de tener que sostenerse sola.
Incluso el asiento mejor ajustado te mantiene en una postura fija, y a la espalda le gusta la variedad. Siempre que sea seguro y legal detenerse, hacer una breve pausa cada dos horas para levantarse, caminar un poco y mover los hombros ayuda a que todo vuelva a su sitio. En trayectos largos, cambiar ligeramente de postura de vez en cuando, reclinar un poco el asiento o mover la pelvis ayuda a evitar que la tensión se acumule en un solo punto. Los movimientos pequeños y frecuentes suelen ser más eficaces que un gran estiramiento al final del viaje.
Si quieres probar un estiramiento guiado durante tus descansos, VIDA tiene un vídeo corto que puedes seguir a tu propio ritmo.
Si te duele la espalda al salir del coche, mantenerte en movimiento suele ser más efectivo que el reposo absoluto. Algunas personas encuentran alivio con el calor, como una almohadilla térmica o una ducha caliente, mientras que otras prefieren recurrir a algún analgésico de venta libre. Lo que funciona varía según la persona, así que vale la pena descubrir qué es lo que mejor te sienta a ti.
Tu control de dolor en VIDA es una buena forma de comprobar si estos cambios te están ayudando durante las próximas semanas.