

A medida que tu barriga crece, tu centro de gravedad se desplaza hacia adelante, lo que puede hacer que los tropiezos, los vaivenes y los traspiés sean un poco más probables, incluso si siempre has tenido buen equilibrio. Es una parte normal de los cambios de tu cuerpo, no es torpeza, y ser consciente de ello es la mitad de la batalla. Unos sencillos ajustes pueden ayudarte a sentirte más estable y segura al moverte.
Tu cuerpo soporta un peso adicional en la parte delantera, lo que desplaza tu punto de equilibrio hacia adelante y cambia tu forma de moverte y estabilizarte. Al mismo tiempo, las hormonas del embarazo ablandan las articulaciones, incluidas las de los pies y los tobillos, y el cansancio puede hacer que reacciones un poco más lento ante un traspié. Nada de esto significa que algo vaya mal. Simplemente significa que tu cuerpo está trabajando con una forma diferente, y ayuda moverse teniéndolo en cuenta.
Un buen apoyo empieza desde los pies. Un calzado plano y cómodo con un poco de agarre te proporciona una base más firme que los tacones, las chanclas o las suelas desgastadas. Tomarte un momento para estabilizarte antes de empezar a caminar y usar los pasamanos en las escaleras le da tiempo a tu cuerpo para adaptarse. Siempre que puedas, mantén una mano libre en lugar de llevar cosas en ambas, para que siempre tengas algo de lo que agarrarte si lo necesitas.
Muchos traspiés se producen por moverse más rápido de lo que tu equilibrio, en constante cambio, puede seguir. Levantarte despacio, especialmente si te sientes mareada, le da a tu cuerpo un momento para adaptarse. Girar todo el cuerpo en lugar de rotar solo el tronco y hacer una pausa antes de cambiar de dirección te ayudará a mantenerte estable. No hay prisa, y regalarte ese segundo extra marca una verdadera diferencia.
Prestar un poco de atención a tu entorno evita muchos tropiezos. Mantener los suelos libres de objetos, cables y alfombras sueltas, asegurarse de que las zonas de paso estén bien iluminadas y tener especial cuidado en terrenos mojados o irregulares reduce el riesgo. En la calle, camina más despacio por senderos resbaladizos y sujeta el pasamanos. Si llevas algo tan voluminoso que te impide ver dónde pisas, merece la pena hacer un viaje extra.
Mantenerte activa de forma suave durante el embarazo ayuda a tu equilibrio y estabilidad, ya que fortalecer las piernas y el tronco favorece tu postura. Cualquier actividad suave que disfrutes y con la que te sientas segura, como caminar por terreno llano o ejercicios adecuados para el embarazo, es beneficiosa. Si quieres estar más activa pero no estás segura de qué es lo más adecuado para ti, tu matrona puede aconsejarte sobre lo que mejor se adapta a tu etapa del embarazo.
Las caídas ocurren y, a menudo, lo único que se resiente es tu confianza. Si te caes, especialmente si te golpeas la barriga, tienes sangrado, calambres, notas un cambio en los movimientos de tu bebé o simplemente estás preocupada, merece la pena contactar con tu matrona para que te examine. Siempre es bueno buscar tranquilidad.
Unos pequeños ajustes te ayudarán a sentirte más estable y segura al caminar a medida que tu cuerpo cambia. Moverte con un poco más de atención significa que puedes seguir con tu día a día sin que tu equilibrio sea un obstáculo.