

Si tiene espondilosis y pasa gran parte del día sentado, probablemente haya notado que la inmovilidad y su columna vertebral no se llevan particularmente bien. Este artículo analiza por qué sucede esto y qué puede hacer durante su jornada laboral para sentirse más cómodo.
Cuando se sienta durante períodos prolongados, la columna vertebral permanece en una posición y los músculos que la sostienen se fatigan gradualmente. Para una columna con espondilosis, esto es un poco más relevante porque las articulaciones y los discos ya son menos flexibles de lo que solían ser. La inmovilidad prolongada puede hacer que se pongan aún más rígidos, haciendo que esa sensación de rigidez y pesadez al ponerse de pie sea mucho más pronunciada.
El problema no es sentarse en sí. Es sentarse durante demasiado tiempo sin ningún movimiento intermedio.
Lo más útil que puede hacer en un escritorio es interrumpir la inmovilidad regularmente. No necesita hacer nada elaborado. El objetivo es simplemente darle a su columna un cambio de posición y un momento de movimiento suave antes de que la rigidez tenga la oportunidad de instalarse.
Una guía aproximada para la mayoría de las personas es proponerse hacer una breve pausa para moverse cada cuarenta y cinco minutos o una hora. Esto no tiene por qué significar levantarse y caminar, aunque eso ayuda. Puede ser tan simple como reclinarse, respirar lenta y profundamente unas cuantas veces y mover suavemente la columna antes de volver a lo que estaba haciendo.
Algunas cosas que puede probar en su escritorio:
Muchas personas con espondilosis encuentran que la primera o las dos primeras horas del día son las más rígidas. Si pasa directamente de la cama al escritorio sin mucho movimiento intermedio, su columna llega al trabajo ya tensa.
Si las mañanas son difíciles, unos minutos de movimiento suave antes de sentarse pueden hacer que la primera parte del día sea notablemente más fácil. Algo tan simple como un paseo lento por la casa, o unos suaves movimientos de la columna mientras está de pie en la cocina, les da a las articulaciones y a los músculos circundantes la oportunidad de calentarse antes de que se les pida mantener una posición sostenida.
Algunos días serán más difíciles que otros. Una reunión larga, una carga de trabajo pesada, un sueño interrumpido, cualquiera de estas cosas puede hacer que su columna se sienta peor de lo habitual en su escritorio. En esos días, las pausas cortas más frecuentes suelen ayudar más que aguantar hasta el final del día y luego descansar.
También vale la pena observar qué partes de su jornada laboral tienden a empeorar las cosas. Períodos prolongados de tiempo concentrado frente a la pantalla, tiempo en llamadas en las que no se mueve en absoluto, o ciertas posiciones de la silla pueden contribuir. Una vez que conozca sus patrones, podrá ajustarlos.
Su registro de dolor de VIDA es una forma útil de detectar esos patrones con el tiempo.
Si nota que la rigidez durante el día empeora constantemente en lugar de mantenerse manejable, o si desarrolla hormigueo o entumecimiento que se extiende a un brazo o una pierna, vale la pena hablar con su médico de cabecera.