

El deseo de sentirse mejor en su propio cuerpo es un buen instinto, y lo más tranquilizador es que rara vez depende de un gran cambio. El bienestar musculoesquelético, que simplemente se refiere a cómo se sienten y funcionan sus músculos, articulaciones y huesos en el día a día, es en realidad la suma de unos pocos hábitos sencillos. Aquí le mostramos dónde encajan esos hábitos y una forma fácil de empezar con el que mejor se adapte a su vida en este momento.
Su cuerpo está diseñado para moverse y se siente mejor cuando lo hace. Un ejemplo rápido: al estar sentado, la cadera queda en un ángulo de aproximadamente 90 grados, pero una cadera sana puede flexionarse hasta unos 120 grados y también está hecha para extenderse hacia atrás, por lo que un día de escritorio solo utiliza una pequeña parte de su capacidad. El movimiento también ayuda a nutrir las articulaciones, ya que el cartílago que las recubre no tiene suministro sanguíneo propio y depende de un movimiento suave para absorber y expulsar el líquido. No necesita hacer ejercicio para esto. Un minuto de movimiento, varias veces al día, es suficiente para mantener todo en funcionamiento.
Los músculos y los huesos son tejidos vivos que se reconstruyen a partir de lo que usted come. Las investigaciones relacionan las proteínas con el mantenimiento muscular, y el calcio y la vitamina D con el fortalecimiento de los huesos, algo que cobra mayor importancia con el paso de los años. Nada de esto implica seguir una dieta estricta o hacerlo todo a la perfección. Se trata más bien de proporcionar a su cuerpo un suministro constante de lo básico y beber suficiente agua a lo largo del día para que tenga lo que necesita para repararse a sí mismo.
Gran parte del trabajo de mantenimiento del cuerpo ocurre mientras duerme, cuando los tejidos se recuperan del día. Los estudios también sugieren que cuando el sueño es breve o interrumpido, las personas tienden a notar más los dolores y la rigidez, y a sentirlos con mayor intensidad. Por lo tanto, si hay algo que vale la pena proteger, una noche de sueño reparador hace una labor sorprendentemente importante en cómo se siente su cuerpo al día siguiente.
El estrés no es solo una sensación en su mente. A menudo se instala en el cuerpo en forma de tensión, comúnmente en el cuello, los hombros y la mandíbula, y las investigaciones sugieren que cuando estamos bajo mucha presión podemos volvernos más sensibles a las molestias. Notar esa conexión es útil por sí mismo. A veces, lo que necesita un cuello rígido no es otro estiramiento, sino diez minutos de algo que permita que su sistema se relaje.
Leer una lista como esta puede hacer que parezca que todo necesita ser arreglado a la vez. No es así. Elija el área que le resulte más fácil en este momento (movimiento, alimentación, sueño o estrés) y empiece por ahí. Los pequeños cambios que realmente mantiene a largo plazo harán mucho más que un gran plan que solo dura quince días.