

Pasar muchas horas sentado, con poco movimiento entre medias, y recibir el consejo habitual de hacer ejercicio puede parecer una montaña cuando estás empezando desde cero. Si te sientes así, es importante saber que el paso más pequeño y efectivo es más sencillo, y algo distinto, de lo que imaginas. No hace falta que empieces haciendo ejercicio.
Aquí hay algo que cambia el panorama por completo. Estar mucho tiempo sentado y no hacer ejercicio son dos cosas distintas, y puedes trabajar en cualquiera de ellas. Cuando partes de cero en ambas, el primer paso, el más fácil y valioso, no es empezar a hacer ejercicio, sino simplemente interrumpir el tiempo que pasas sentado. Los investigadores consideran ahora que romper los periodos largos de sedentarismo es beneficioso por sí mismo, independientemente de cualquier entrenamiento. Así que el paso más pequeño es simplemente levantarse más a menudo. Sin equipamiento, sin gimnasio y sin tener que cambiarte de ropa.
No solo importa cuánto tiempo pasas sentado al día, sino cuánto tiempo lo haces sin interrupciones. Esos periodos largos y continuos son los que conviene reducir. Levantarse y dar unos pasos de vez en cuando mantiene tu cuerpo activo y, como requiere muy poco esfuerzo, es un primer paso realmente eficaz en lugar de algo simbólico. Simplemente evitas que el sedentarismo se prolongue indefinidamente.
Si solo vas a hacer una cosa, que sea esta. Ponte un recordatorio suave para levantarte aproximadamente cada media hora, aunque solo sea por un minuto. Eso es todo lo que se pide al principio. No necesitas ir a ninguna parte ni hacer nada en concreto, solo interrumpir el tiempo sentado. Casi siempre, una vez que estás de pie, das unos pasos de forma natural, y eso es un extra, no el objetivo.
Una vez que sentarse menos empieza a ser algo normal, moverse más suele surgir de forma espontánea, sin que tengas que forzarlo. No hay necesidad de abordar todo a la vez, y tratar de hacerlo suele ser contraproducente. Un pequeño paso, hecho con frecuencia, es suficiente por ahora, y si un día se te olvida, no te preocupes. Simplemente levántate la próxima vez que te acuerdes.