

Si pasas la mayor parte del día sentado y la idea de añadir movimiento te parece una tarea más para la que no tienes ni tiempo ni energía, es totalmente comprensible. La vida es ajetreada y nadie necesita más cosas en su lista de pendientes. Sin embargo, hay algo que vale la pena saber antes de descartarlo: empezar desde donde estás ahora mismo tiene una ventaja oculta real.
Cuando se trata de movimiento y bienestar, los mayores beneficios se obtienen con el primer paso: pasar de no moverse apenas a moverse un poco. Después, los resultados siguen llegando, pero de forma más gradual. En otras palabras, el cambio es más drástico al principio, por lo que las pequeñas cantidades que añades cuando partes de casi nada te aportan más, paso a paso, que cualquier cosa que pueda obtener una persona ya activa. No necesitas convertirte en corredor ni apuntarte a un gimnasio. Desde este punto, un poco es mucho.
Ayuda dejar de lado la idea de que esto tiene que parecer un entrenamiento. No necesitas equipamiento, clases ni una hora libre. Levantarse, ir a la cocina, subir escaleras o dar un paseo tranquilo a la manzana: todo cuenta y todo suma. El objetivo es el movimiento, no el ejercicio, y eso hace que empezar sea mucho menos intimidante.
El truco al principio es elegir algo tan pequeño que parezca casi absurdo, porque eso es lo que hace que se convierta en un hábito. Podrías intentar ponerte de pie durante una llamada al día, caminar hacia un grifo o hervidor que esté un poco más lejos, o dar una vuelta a la habitación al levantarte. Lo pequeño y constante siempre gana a lo ambicioso y abandonado. Siempre puedes añadir más una vez que lo pequeño se sienta automático.
Es mucho más fácil mantener el movimiento cuando se apoya en un hábito que ya tienes, en lugar de depender de una motivación que quizás no sientas. Estar de pie mientras hierve el agua, caminar mientras hablas por teléfono o dar un breve paseo justo después de comer le da al movimiento una señal natural para que ocurra sin tener que pensarlo demasiado. Con el tiempo, deja de sentirse como una tarea y empieza a sentirse como parte de tu rutina.
Una vez que un pequeño hábito se asienta, tiende a crecer por sí mismo y es posible que te apetezca hacer un poco más sin forzarlo. No hay prisa, y un día en el que no ocurra no es un fracaso, sino una parte normal del proceso. Si quieres un primer paso sencillo para empezar, VIDA tiene un breve vídeo de estiramientos guiados que puedes seguir a tu propio ritmo, sin necesidad de levantarte desde cero.