

Trabajar desde la mesa de la cocina, el borde de la cama o la esquina del sofá es mucho más común de lo que sugieren las fotos de oficinas en casa impecables, especialmente cuando alquilas una habitación o estás empezando y no tienes espacio para un escritorio adecuado. La buena noticia es que cómo se sienta tu cuerpo al final del día depende más de unos pocos ajustes inteligentes que de un equipo costoso. Probablemente ya tengas en casa casi todo lo que necesitas.
Cuando un portátil está plano sobre una mesa, la pantalla queda baja, por lo que tu cabeza se inclina hacia ella y tu cuello termina manteniendo esa posición durante horas. Una pila de libros, una caja de zapatos o un par de libros de tapa dura debajo del portátil elevan la parte superior de la pantalla a la altura de los ojos, lo que permite que tu cabeza descanse más cómodamente sobre tus hombros. No cuesta nada y es uno de los cambios que más se notan.
Elevar el portátil soluciona lo de la pantalla, pero deja el teclado demasiado alto, lo que puede hacer que tus hombros se tensen hacia las orejas. Si tienes un teclado y un ratón adicionales, aunque sean viejos, conéctalos y colócalos a la altura de los codos. Si no, una solución más sencilla es elevar el portátil solo para leer o hacer llamadas y bajarlo cuando tengas que escribir mucho. Alternar entre ambas posiciones durante el día es mejor que quedarse estancado en una sola.
La mayoría de las sillas de comedor o de escritorio son demasiado profundas o duras para estar sentado cómodamente mucho tiempo. Un cojín o una toalla doblada detrás de la zona lumbar rellena el hueco para que tu espalda se sienta más apoyada, y sentarse bien atrás en la silla en lugar de en el borde también ayuda. Si tus pies quedan colgando o de puntillas, una caja, una pila de libros o incluso una bolsa bajo los pies les dará un apoyo firme.
A veces el sofá o la cama son realmente la única opción, y eso está bien por un rato, pero están hechos para relajarse, no para una jornada completa de trabajo. Si estás en el sofá, un cojín firme debajo y otro detrás de la espalda te darán un poco más de soporte. Estés donde estés, lo mejor que puedes hacer es levantarte y moverte de vez en cuando, ya que ninguna postura está diseñada para mantenerse durante horas.
Nada de esto requiere ir de compras ni tener un presupuesto extra. Unos minutos reorganizando lo que ya tienes puede cambiar realmente cómo te sientes al llegar la noche, y siempre puedes añadir equipo profesional más adelante si lo consideras necesario.