

A medida que tus sesiones de plancha se vuelven más exigentes, es posible que notes algo de dolor en el abdomen o los hombros al día siguiente. Es algo habitual en esta etapa y no significa que debas parar. Saber qué es normal y cómo adaptar el ejercicio en esos días te ayudará a seguir adelante.
Las agujetas tras el ejercicio suelen aparecer en el transcurso de un día y alcanzan su punto máximo entre uno y tres días después. Tienden a notarse más tras un reto nuevo o más intenso, como aumentar el tiempo o realizar una versión más difícil.
La buena noticia es que tus músculos se adaptan rápidamente. Las investigaciones han demostrado que, al repetir el mismo ejercicio exigente, las agujetas resultantes fueron aproximadamente un tercio menores la segunda vez.
Los días que sientas agujetas, no tienes por qué saltarte la sesión. Puedes probar a:
El movimiento suave suele ayudar a que los músculos doloridos se sientan más relajados.
La calidad de tu sueño afecta al rendimiento de tu cuerpo. Un estudio exhaustivo reveló que incluso una noche de poco descanso reducía el rendimiento físico en torno a un 7% de media, con un mayor impacto al final del día. Si notas que la plancha te cuesta más tras una mala noche, es una respuesta normal, no significa que hayas perdido el progreso.
Si te duele la zona lumbar o sientes un dolor agudo en lugar de la típica molestia muscular, tómate un día de descanso o apoya las rodillas. Un día libre de vez en cuando forma parte de una buena rutina, no es una interrupción de la misma.
Antes de cada sesión, puntúa tus agujetas del 1 al 10. En los días con una puntuación superior a 5, puedes optar por las versiones más sencillas y ver cómo te sientes al terminar.