

En la plancha sobre antebrazos, los codos soportan mucha presión. Si ya los tienes doloridos, apoyarlos contra el suelo puede resultar incómodo desde el principio. Unos pequeños cambios pueden ayudar a repartir esa presión y permitirte seguir ganando fuerza.
En la plancha sobre antebrazos, los codos y los antebrazos soportan gran parte del peso de la parte superior del cuerpo. Sobre un suelo duro, la punta ósea del codo puede sentir una presión especial.
Podrías probar a:
A algunas personas les resulta más cómodo mantener los antebrazos paralelos, mientras que otras prefieren juntar las manos sin apretar. Puedes probar ambas opciones y ver cuál te resulta más fácil.
Una plancha sobre antebrazos elevada, apoyándolos en una mesa resistente o en la encimera de la cocina, reduce la carga sobre los codos. Cuanto más alta sea la superficie, más ligero resultará el ejercicio. Hacer la plancha sobre las rodillas también ayuda a liberar peso.
El dolor de codos suele estar relacionado con acciones repetitivas como agarrar, levantar peso o escribir. Si te duelen, puede ser útil observar con qué frecuencia aprietas las manos a lo largo del día y hacer pequeñas pausas.
Hacer varias repeticiones más cortas con descansos suele ser más cómodo que un solo mantenimiento largo. A medida que tus codos se sientan mejor, podrás aumentar gradualmente la duración.
Incluso con dolor de codos, las pautas principales de la plancha siguen siendo válidas: empuja el suelo, aprieta los glúteos suavemente, mantén una línea recta y respira de forma constante. Para cuando notes que tu postura empieza a flaquear.
Prueba el vídeo de tu objetivo sobre una toalla doblada o una esterilla, repartiendo el peso a lo largo de tus antebrazos.