

Tras una noche corta, todo puede requerir más esfuerzo y es posible que no aguantes la plancha tanto tiempo como de costumbre. Es algo habitual y no significa que hayas perdido fuerza.
Las investigaciones sugieren que la falta de sueño puede reducir la resistencia durante el ejercicio y hacer que el esfuerzo parezca mayor. Tus músculos no han cambiado de la noche a la mañana, pero tu cuerpo y tu cerebro pueden sentirse más cansados.
Los días después de haber dormido mal, puedes probar a:
Mantener tu rutina, aunque sea a un nivel más suave, ayuda a que tu fuerza siga aumentando.
Cuando estás cansado, es más probable que tu postura se resienta. Detenerte en cuanto tus caderas bajen o suban garantiza que la plancha siga siendo efectiva. Es mejor una plancha bien hecha que una larga.
Si puedes, realiza tu control semanal en un día en el que te sientas descansado para obtener una imagen más precisa de tu progreso.
El ejercicio regular está relacionado con un mejor descanso. Hacer la plancha más temprano, en lugar de justo antes de acostarse, puede sentarle mejor a algunas personas.
Codos bajo los hombros, antebrazos apoyados. Empuja el suelo, aprieta los glúteos suavemente, mantén una línea recta y respira de forma constante.
Tras una noche corta, prueba el vídeo de tu objetivo utilizando la versión con rodillas, centrándote en la técnica en lugar de en el tiempo.