

Después de un viaje largo, es posible que sienta rigidez en la base del cráneo, como si el cuello hubiera estado sosteniendo la cabeza durante todo el trayecto. A menudo, el reposacabezas tiene mucho que ver, y dedicar un minuto a ajustarlo puede marcar una verdadera diferencia.
El reposacabezas funciona mejor cuando su parte superior está alineada con la parte superior de su cabeza, o al menos con la parte superior de sus orejas. Si está demasiado bajo, queda detrás del cuello en lugar de la cabeza, lo que le impide apoyarse y, en caso de impacto, ofrece mucha menos protección. Antes de salir, tómese un momento para elevarlo de modo que la parte central quede a la altura de la nuca. Es un ajuste rápido que la mayoría de la gente nunca hace, y su cuello notará el beneficio.
Incluso a la altura correcta, un reposacabezas demasiado alejado obliga a la cabeza a inclinarse hacia adelante para llenar el espacio. Esa postura es una de las causas más comunes de fatiga cervical al conducir. Si su reposacabezas permite ajustar la distancia, acérquelo hasta que solo quede un pequeño espacio, de unos pocos centímetros, entre este y la parte posterior de su cabeza. Así, su cabeza tendrá un punto de apoyo y los músculos del cuello podrán relajarse en lugar de estar en tensión constante.
Unos espejos mal ajustados le obligan a inclinarse y girar el cuello durante todo el trayecto para cubrir los ángulos muertos. Tómese un momento para abrirlos lo suficiente como para ver los carriles adyacentes con un simple vistazo, en lugar de tener que girar la cabeza por completo. A algunas personas les ayuda ajustar los espejos manteniendo una postura erguida; así, si nota que se encorva, los espejos le recordarán sutilmente que debe sentarse bien. Cuanto menos fuerce el cuello, más relajado se mantendrá.
Al revisar cruces, dar marcha atrás o mirar por encima del hombro, el cuello sufre mucho si solo mueve la cabeza. Si inicia el giro desde un poco más abajo, involucrando la parte superior de la espalda y los hombros, repartirá el movimiento en lugar de cargar todo el peso sobre las cervicales. Realizar movimientos suaves y sin prisas también ayuda. El cuello está diseñado para moverse, por lo que el objetivo es lograr un movimiento fluido y compartido, evitando los giros bruscos solo con la cabeza.
Si siente el cuello rígido al bajar del coche, el movimiento suave suele ser más efectivo que mantenerlo inmóvil. Girar la cabeza lentamente de lado a lado, hacer rotaciones suaves de hombros o aplicar un poco de calor en la zona ayuda a muchas personas. Lo mejor es realizar movimientos pequeños y cómodos, sin forzar el rango de movimiento. Cada persona es diferente, así que vale la pena descubrir qué es lo que mejor le funciona a usted.
Si desea probar un estiramiento cervical guiado, VIDA tiene un breve vídeo que puede seguir a su propio ritmo.