

El trayecto al trabajo es una de las pocas partes del día que se repite casi a diario, te guste o no. Por eso es una oportunidad ideal para añadir algo de movimiento, incluso si tu recorrido es largo o lo haces principalmente en coche o tren.
Un amplio estudio realizado en el Reino Unido siguió a más de 260.000 personas durante cinco años. Aquellas que iban al trabajo en bicicleta presentaban un menor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, cáncer y muerte prematura en comparación con quienes no se desplazaban de forma activa. Por su parte, quienes iban caminando al trabajo mostraron un menor riesgo de enfermedades cardíacas. Aunque se trata de asociaciones y no prueban que el trayecto en sí sea la causa directa, los resultados son muy alentadores.
No hace falta que vayas caminando o en bicicleta todo el camino. El mismo estudio demostró que también hay beneficios para quienes realizan solo una parte del trayecto de forma activa. Puedes probar a:
Si trabajas desde casa, dar un paseo corto antes y después de tu jornada laboral puede aportarte los mismos beneficios. Además, te ayuda a marcar el inicio y el final de tu día.
El tiempo, la distancia y el clima influyen. A muchas personas les resulta más fácil empezar con un solo trayecto activo a la semana e ir aumentando a medida que se convierte en parte de su rutina.
Añadir unos minutos de caminata a tu trayecto diario suma más movimiento cada semana, además de tus descansos activos.
Elige un día de esta semana para hacer parte de tu trayecto de forma activa, como bajarte una parada antes o caminar el último tramo del recorrido.