

En los días de mucho estrés, los descansos suelen ser lo primero que sacrificamos. Comes en tu escritorio, vas de una reunión a otra y, al final del día, te das cuenta de que apenas te has movido. Sin embargo, esos son precisamente los días en los que un pequeño descanso puede ser más beneficioso.
Una revisión de estudios sobre microdescansos (pausas de 10 minutos o menos) reveló que están relacionados con una mayor sensación de energía y menos fatiga. Los efectos sobre la productividad fueron variados, pero apenas hubo indicios de que estas pausas breves hicieran perder tiempo en el cómputo global.
Cuando estás estresado, tu cuerpo se prepara para la acción. Los músculos se tensan, especialmente en los hombros y el cuello, y es posible que respires más rápido. Permanecer sentado en ese estado puede dejarte con una sensación de rigidez y agotamiento al final del día. Moverse ayuda a liberar esa tensión acumulada.
En los días en los que no puedes levantarte de tu escritorio, un descanso sentado también ayuda. Mover los hombros, estirar los brazos por encima de la cabeza o hacer unas cuantas respiraciones lentas cambia tu postura y le da un respiro a tu mente.
Terminar una tarea y empezar otra puede ser el momento natural para moverse. Un breve paseo para rellenar tu botella de agua o un estiramiento antes de abrir el siguiente correo electrónico pueden ayudarte a sentirte más preparado para lo que viene.
Los estiramientos Pomodoro, situados en la esquina superior derecha de VIDA, pueden recordarte que debes moverte a intervalos regulares. En los días de mucho estrés, el aviso se encarga de recordártelo por ti.
En tus días más ajetreados, mantén activados los estiramientos Pomodoro y tómate un breve descanso con cada aviso, aunque sea sin levantarte de la silla.