

Hay días en los que tu calendario está a rebosar. Termina una llamada, empieza la siguiente y, sin darte cuenta, llevas cuatro horas sentado. Esos son los días en los que los descansos para moverse son lo primero que se sacrifica, y probablemente los días en los que más los necesitas.
En un pequeño estudio de laboratorio, los participantes llevaron sensores para registrar su actividad cerebral durante cuatro reuniones de vídeo seguidas. Sin descansos, los signos de estrés aumentaban de forma constante a lo largo de las dos horas y alcanzaban su punto máximo cada vez que terminaba una reunión y empezaba la siguiente. Cuando hacían una breve pausa entre reuniones, esos signos se mantenían mucho más estables. Aunque el estudio utilizó descansos de relajación en lugar de movimiento, demuestra lo mucho que puede ayudar una pausa.
Incluso un minuto o dos entre reuniones pueden dejar espacio para un descanso activo. Podrías probar a:
Cuando no hay ningún hueco, el movimiento sentado también cuenta. Mover los hombros, dar golpecitos con los pies o girar suavemente hacia cada lado son cosas que puedes hacer con la cámara apagada, o incluso encendida.
Los plazos de entrega pueden parecer el peor momento para parar. Sin embargo, las pausas breves suelen ayudarte a retomar la tarea con la mente más despejada. Un rápido descanso para moverte cuando terminas una sección o envías un borrador puede servir como un reinicio natural.
En tu día de reuniones más ajetreado de esta semana, intenta terminar una o dos reuniones cinco minutos antes y aprovecha ese tiempo para hacer un breve descanso activo.