

Tus días empiezan pronto y terminan tarde, y pasas la mayor parte del tiempo sentado, en el coche o de pie cumpliendo con tus obligaciones. Al llegar la noche, sientes la zona entre los omóplatos tensa y rígida. Cuando la vida es un no parar, pequeños gestos para moverte pueden marcar una verdadera diferencia.
Tu espalda alta está diseñada para moverse. Gira cuando miras por encima del hombro, se arquea suavemente cuando te estiras hacia arriba y se mueve un poco con cada respiración. Pero los días ajetreados suelen implicar largos periodos sentado, con poco tiempo para cualquier otra cosa.
Cuando la parte superior de la espalda permanece inmóvil durante horas, las articulaciones y los músculos pueden empezar a sentirse rígidos y doloridos. El estrés agrava esto, ya que tiende a hacer que los hombros se tensen hacia arriba y la respiración se vuelva más superficial. Nada de esto es señal de una lesión. Es tu cuerpo pidiendo un poco de movimiento.
Quizás no tengas tiempo para una sesión de ejercicio larga, pero las pausas breves para moverse suman. Algunas ideas:
Los estiramientos Pomodoro de VIDA, en la esquina superior derecha, pueden recordarte que debes hacer una pausa y moverte durante el trabajo concentrado.
Estos ejercicios llevan un minuto o dos y puedes encajarlos en los huecos de un día ajetreado:
Si quieres seguir los ejercicios, VIDA tiene vídeos cortos de contracciones de hombros que puedes hacer a tu propio ritmo.
Tus costillas están unidas a la parte media de la espalda, por lo que la respiración y el bienestar de la espalda están estrechamente relacionados. Cuando estás ocupado y estresado, la respiración suele volverse superficial. Unas cuantas respiraciones lentas, dejando que las costillas se expandan hacia los lados y hacia atrás, pueden ayudar a que tu espalda alta se mueva y a que te sientas más tranquilo. Exhalar un poco más de tiempo de lo que inhalas ayuda a que tu cuerpo se relaje.
La fuerza ayuda a que tu espalda alta se mantenga cómoda durante más tiempo. No necesitas sesiones largas. Algo que puedes probar dos o tres veces por semana:
Si quieres seguir los ejercicios, VIDA tiene vídeos cortos de elevaciones de espalda y contracciones de hombros que puedes hacer a tu propio ritmo. Unos minutos antes de acostarte o mientras se cocina la cena son suficientes para empezar.
Las vidas ajetreadas están llenas de pequeños momentos que puedes aprovechar. Algunas ideas:
Después de un largo día, una ducha caliente puede ayudar a relajar la parte superior de la espalda. Tumbarse en el suelo boca arriba durante unos minutos, con las rodillas flexionadas y los brazos extendidos a los lados, permite que la parte superior de la espalda se relaje y que la respiración se ralentice.
El sueño suele verse afectado cuando la vida se vuelve ajetreada, y el cansancio hace que las molestias se sientan más intensas. Mantener un horario regular para levantarse y una rutina de relajación tranquila puede ayudar.
Tu control de dolor en VIDA puede ayudarte a observar cómo evoluciona tu espalda a medida que adquieres estos hábitos.