

Muchos días se esfuman entre reuniones, llevar a los niños al colegio y todo lo demás. Al llegar la noche, incluso cinco minutos pueden parecer demasiado. Ahí es cuando un plan sencillo para los días ajetreados puede ayudarte a mantener el hábito.
Los hábitos se consolidan mejor cuando se vinculan a algo que ya ocurre a diario. Elige un momento y asócialo a tus estiramientos, por ejemplo:
Mantén el mismo momento durante una o dos semanas antes de probar con otro.
En los días más ajetreados, puede que no tengas tiempo para una sesión completa. En lugar de saltártela, haz solo un estiramiento del vídeo y mantenlo durante unas cuantas respiraciones lentas. Esto mantiene el hábito y te llevará menos de un minuto. Mucha gente descubre que, una vez que empieza, acaba haciendo un poco más.
Si trabajas en un escritorio, los estiramientos sentado del vídeo sirven también como pausa activa. Después de una llamada larga o de un bloque de trabajo intenso, estirarse hacia delante sentado es una buena forma de cambiar de postura. No hace falta levantarse de la silla ni cambiarse de ropa, así que es fácil hacerlo incluso en la oficina.
Habrá días en los que simplemente no sea posible, y no pasa nada. Un día suelto sin estirar apenas afecta a tu flexibilidad. Lo importante es retomar la rutina al día siguiente, en lugar de intentar compensarlo haciendo el doble.
Si un día te lo saltas, simplemente continúa con normalidad.