Flexibilidad de la parte inferior del cuerpo después de la menopausia
Nicola Tik

Si tus caderas, muslos o piernas han empezado a sentirse más rígidos o menos móviles después de la menopausia, no estás sola. Este artículo explica por qué la flexibilidad tiende a cambiar durante esta etapa de la vida y qué puedes hacer para que te resulte más fácil.

Por qué cambia la flexibilidad después de la menopausia

El estrógeno ayuda a mantener la elasticidad del tejido conectivo, los tendones, ligamentos y la fascia que sostienen y conectan tus músculos y articulaciones. A medida que los niveles de estrógeno disminuyen después de la menopausia, estos tejidos pueden volverse un poco menos maleables, lo que se manifiesta como rigidez, reducción del rango de movimiento o una sensación de tirantez que tarda más en aliviarse que antes.

Este es un proceso gradual y no es algo ineludible sobre lo que no se pueda actuar. El movimiento y los estiramientos regulares tienen un efecto significativo en la flexibilidad que el cuerpo mantiene con el tiempo.

Dónde suele manifestarse más

Las caderas y la parte posterior de los muslos son las zonas donde muchas personas notan los cambios primero. Los flexores de la cadera, los músculos de la parte delantera de la cadera que levantan la pierna, pueden acortarse con el sedentarismo prolongado y volverse menos flexibles con el tiempo. Los isquiotibiales, que recorren la parte posterior del muslo, son otra zona que tiende a tensarse. Ambos afectan la libertad con la que te mueves en actividades cotidianas como caminar, subir escaleras y levantarse de asientos bajos.

Qué ayuda

Estirar de forma suave y regular es más eficaz que las sesiones más largas ocasionales. Dedicar unos minutos la mayoría de los días es un buen objetivo. La clave es mantener los estiramientos cómodos en lugar de forzar un estiramiento profundo, lo que puede ser contraproducente cuando los tejidos son menos maleables.

Para las caderas, un estiramiento de zancada arrodillada simple, donde adelantas un pie y bajas suavemente la rodilla trasera hacia el suelo, es un buen punto de partida. Para la parte posterior de los muslos, sentarse en el borde de una silla, extender una pierna con el talón en el suelo y sentarse erguida suele funcionar bien sin tener que bajar al suelo.

El calor ayuda. Muchas personas encuentran que estirar después de una ducha o baño caliente, cuando los tejidos están más maleables, resulta más cómodo y eficaz.

Si quieres probar un estiramiento guiado de la parte inferior del cuerpo, VIDA tiene un video corto que puedes seguir a tu propio ritmo.

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