

Estar de pie, caminar, levantar y cargar son parte de tu jornada laboral. Por eso, cuando la parte baja de tu espalda empieza a doler, no es tan sencillo como sentarse un rato o ajustar la silla. Este artículo analiza por qué el trabajo físicamente exigente puede ser duro para la zona lumbar y qué puedes hacer para que sea más llevadero.
La parte baja de tu espalda trabaja mucho cuando estás de pie todo el día. Los músculos y las articulaciones de esa zona te ayudan constantemente a mantenerte erguido, absorber impactos y desplazar tu peso mientras te mueves. Durante un turno largo, esa carga se acumula, especialmente si estás de pie sobre suelos duros, cargando pesos desiguales o realizando movimientos repetitivos.
Esto no significa que tu trabajo esté dañando tu espalda. Significa que tu espalda está trabajando duro y que puede necesitar un poco más de apoyo para soportar esa exigencia.
Puede que no tengas mucho control sobre la naturaleza general de tu trabajo, pero pequeños ajustes pueden reducir la carga en la parte baja de tu espalda a lo largo del día.
Cambiar de peso regularmente ayuda. Si tiendes a permanecer de pie en una misma posición durante mucho tiempo, intenta moverte de un pie a otro o dar un paseo corto cada vez que haya una pausa natural en tus tareas. Incluso uno o dos minutos de movimiento suave pueden ayudar a que los músculos alrededor de la parte baja de tu espalda se recuperen.
Si vas a levantar peso, la forma en que te posicionas de antemano importa más que el levantamiento en sí. Acercarte a lo que vas a levantar, doblar las caderas y las rodillas en lugar de encorvar la espalda, y mantener la carga cerca de tu cuerpo, todo ello reduce la tensión en la parte baja de tu espalda.
Una de las cosas más útiles para un trabajo físicamente exigente es lo que haces cuando no estás trabajando. Después de un turno largo, los músculos de la parte baja de tu espalda suelen estar tensos y fatigados. El movimiento suave, en lugar del reposo completo, tiende a ayudarles a recuperarse de forma más eficaz.
Un paseo corto, algunos movimientos suaves de caderas y zona lumbar, o simplemente tumbarse con las rodillas flexionadas durante unos minutos, todo ello puede ayudar a que la zona se relaje. La investigación sugiere consistentemente que mantener la espalda en movimiento suave, incluso cuando duele, favorece la recuperación mejor que evitar el movimiento por completo.
Si la parte baja de tu espalda está particularmente adolorida, vale la pena ser un poco más consciente de cómo te mueves al realizar tus tareas, en lugar de seguir adelante sin ningún ajuste. Esto podría significar ser más consciente de cómo te posicionas al levantar, tomar unos segundos adicionales para acercarte a la carga antes de moverla, o darte cuenta cuando empiezas a apresurarte y permitirte ir un poco más lento. Pequeños cambios en la forma de realizar las mismas tareas pueden reducir la exigencia en tu zona lumbar, incluso cuando no puedes cambiar las tareas en sí.