Levantar peso, escaleras y arrodillarse: formas más sencillas de abordar tus proyectos de bricolaje
Dr Nicola Tik

Un fin de semana libre, una lista de tareas pendientes y un viaje a la tienda de bricolaje pueden ser sorprendentemente satisfactorios. Pero para el domingo por la noche, es posible que te duelan los hombros de pintar el techo, las rodillas de instalar el suelo o la espalda de cargar con todo desde el coche. La forma en que levantas peso, te estiras y te arrodillas puede marcar una gran diferencia en cómo se siente tu cuerpo cuando terminas el trabajo.

Por qué el bricolaje puede ser duro para tu cuerpo

Las tareas de bricolaje a menudo exigen que tu cuerpo haga cosas que no hace mucho durante la semana laboral. Es posible que cargues materiales pesados, mantengas los brazos por encima de la cabeza durante largos periodos o te arrodilles sobre un suelo duro durante una hora. Muchas de estas posturas están bien en intervalos cortos, pero empiezan a pasar factura cuando las mantienes durante mucho tiempo sin descanso.

La buena noticia es que unos pequeños cambios en la forma de organizar cada tarea pueden eliminar gran parte de esa tensión.

Carga de materiales

Cuanto más lejos del cuerpo esté una carga pesada, más tendrá que esforzarse la espalda para sostenerla. Mantenerla cerca marca una verdadera diferencia.

Algo que puedes probar:

Al levantar peso desde el suelo, doblar las rodillas y mantener la carga cerca suele resultar más fácil que agacharse con las piernas estiradas.

Trabajar por encima de la cabeza

Pintar un techo, instalar una lámpara o colocar estanterías puede suponer mantener los brazos por encima de la cabeza durante largos periodos. Las investigaciones sobre personas que trabajan con los brazos levantados demuestran que cuanto más suben los codos por encima de los hombros y más tiempo permanecen ahí, más tienden a resentirse los hombros. En una encuesta a gran escala, las personas que trabajaban a menudo por encima de la cabeza tenían un 18% más de probabilidades de reportar dolores en los brazos.

Algo que puedes probar es acercar el trabajo a ti. Subirse a una plataforma estable, en lugar de estirarse desde el suelo, mantiene las manos más cerca de la altura del pecho. Un mango extensible para el rodillo de pintura te permite pintar el techo sin levantar tanto los brazos. Trabajar en intervalos cortos y bajar los brazos entre ellos permite que tus hombros descansen con regularidad.

Mantener la estabilidad en las escaleras

Las escaleras son una de las herramientas de bricolaje más útiles, y unos sencillos hábitos ayudan a que sigan siéndolo. Lo más importante es mantener tres puntos de contacto, es decir, dos manos y un pie, o dos pies y una mano, en la escalera en todo momento. Las investigaciones sugieren que las personas recuperan el equilibrio más fácilmente tras un resbalón cuando tienen tres puntos de contacto.

Otros hábitos que ayudan:

Arrodillarse con mayor comodidad

Instalar suelos, alicatar o colocar rodapiés puede obligarte a estar de rodillas durante mucho tiempo. Esto ejerce una presión directa sobre la parte delantera de las rodillas, especialmente en suelos duros.

Las rodilleras o una alfombrilla gruesa reparten esa presión y hacen que arrodillarse sea mucho más cómodo. Cambiar de postura con frecuencia también ayuda. Puedes alternar entre estar de rodillas, en cuclillas o sentado en un taburete bajo, en lugar de mantener la misma posición durante todo el trabajo.

Elegir las herramientas adecuadas

La herramienta correcta puede ahorrar mucho esfuerzo a tus manos y brazos. Las herramientas más pesadas requieren más fuerza de agarre, por lo que las herramientas inalámbricas más ligeras facilitan las tareas largas. Las cuchillas y brocas afiladas requieren menos fuerza para cortar, y las herramientas con empuñaduras acolchadas son más suaves para tus manos. Dejar que la herramienta eléctrica haga el trabajo, en lugar de presionar con fuerza, también reduce el esfuerzo de tus brazos.

Dosificar el proyecto

Es tentador seguir adelante y terminar todo de una vez. Tomarse un breve descanso cada 30 o 40 minutos y alternar entre diferentes tipos de tareas permite que las distintas partes del cuerpo descansen. Tu cuerpo te lo agradecerá el lunes por la mañana.

Conclusiones clave

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