

Seamos sinceros, casi todo el mundo trabaja o navega por internet desde la cama alguna vez. Es cálido, es cómodo y ninguna silla se ha sentido nunca tan bien. El problema es que las camas están hechas para tumbarse, no para mirar una pantalla, por lo que una acogedora media hora puede dejarte el cuello resentido. La buena noticia es que puedes salirte con la tuya con unos pequeños ajustes.
Tu cabeza pesa unos 5 kg, casi lo mismo que una bola de bolos, y tu cuello la sostiene todo el día sin quejarse cuando está bien equilibrada sobre la columna vertebral. Sin embargo, al estar apoyado en la cama, la pantalla suele acabar en el regazo, por lo que la cabeza se inclina hacia delante para mirarla. Cuanto más se inclina, más tienen que esforzarse los músculos de la parte posterior del cuello para evitar que caiga. Si mantienes esa postura durante una hora, estarán haciendo un entrenamiento silencioso y constante para el que no se apuntaron.
La solución es cerrar esa distancia entre tus ojos y la pantalla. Puedes probar a apilar un par de almohadas firmes sobre el regazo y apoyar el portátil sobre ellas, de modo que la pantalla quede más cerca de la altura de los ojos y la cabeza pueda mantenerse más erguida. Un soporte para portátil o un libro grande hacen la misma función. Puede parecer un poco ridículo, pero a tu cuello no le importará el aspecto.
Estar medio tumbado, apoyado contra una almohada blanda, tiende a hacer que te encorves al poco tiempo. En su lugar, puedes sentarte bien erguido contra el cabecero y colocar almohadas detrás de la zona lumbar para que se sienta apoyada en lugar de hundida. Una almohada debajo de las rodillas evita que te deslices lentamente por la cama, lo que impide que toda la postura se convierta en un encorvamiento diez minutos después.
Tumbarse boca abajo, apoyado sobre los codos con el portátil delante, parece natural, pero fuerza el cuello hacia atrás y descarga todo el peso sobre los hombros y los codos. Está bien para echar un vistazo rápido a algo. Para cualquier otra cosa, merece la pena darse la vuelta y sentarse.
Es mejor considerar la cama como un lugar para estancias cortas que como una oficina completa. Sea cual sea la configuración, tu cuello y tu espalda te agradecerán que te levantes para moverte o estirarte de vez en cuando. Si sientes tensión en el cuello o en la parte frontal del pecho después de un rato encorvado frente a una pantalla, VIDA tiene un breve vídeo de estiramientos guiados que puedes seguir a tu propio ritmo para liberar la zona.