

Las vacaciones, los viajes y las semanas ajetreadas pueden alterar tu rutina de sueño. Acostarse tarde, madrugar, los cambios de zona horaria y las camas nuevas pueden dificultar un buen descanso, especialmente si sufres molestias. Unos sencillos pasos pueden ayudarte a mantener los progresos que has logrado.
Cuando tus horarios de sueño varían mucho entre los días laborables y los días libres, tu reloj biológico tiene que reajustarse constantemente. Los investigadores llaman a esto "jet lag social", porque puede sentirse un poco como viajar entre zonas horarias cada fin de semana. Cuanto mayor sea el cambio, más difícil puede resultar volver a tu patrón habitual.
Podrías probar a:
Las camas y almohadas nuevas pueden agravar las molestias. Si puedes, lleva una almohada pequeña o algo que utilices como apoyo, como una para colocar entre las rodillas. Una toalla enrollada también puede servir de apoyo en caso de apuro.
Cuando el trabajo o la vida personal se intensifican, el sueño suele ser lo primero que se descuida. Incluso en una noche ajetreada, una breve rutina de relajación de unos minutos ayuda a tu cuerpo a entender que el día está terminando. Mantener una hora de despertarte constante es el hábito más importante que debes proteger.
Si tu rutina se altera, no hace falta que intentes compensarlo. Simplemente vuelve a tu hora habitual de despertarte y a tu rutina nocturna. La mayoría de las personas notan que su sueño se estabiliza de nuevo en pocas noches.
Si se acerca un fin de semana, un viaje o una semana ajetreada, decide de antemano qué hora de despertarte mantendrás y planea llevar contigo tu rutina de relajación.