

Hacia el final de una plancha larga, algo cambia. Puede que sigas arriba, pero tu postura ya no es la misma que al principio. Aprender a mantener la misma posición cuando estás cansado es la habilidad principal en esta etapa, y es lo que convierte esos segundos extra en fuerza real.
Las investigaciones sobre planchas de 60 segundos revelaron que los músculos abdominales son los primeros en fatigarse. A medida que esto ocurre, la posición de la columna cambia gradualmente. En algunas personas, la zona lumbar se arquea más al caer las caderas, mientras que otras cambian de postura de formas distintas. Estos cambios ocurren lentamente, por lo que es fácil no darse cuenta mientras estás concentrado en aguantar.
Cuando tu postura cambia, otros músculos empiezan a tomar el relevo. Los abdominales que intentas fortalecer trabajan menos, y la zona lumbar recibe más carga. Esos últimos segundos dejan de ser tan efectivos como deberían.
Un reajuste rápido a mitad del ejercicio puede ayudarte a mantener la postura durante más tiempo. Puedes probar a:
Solo lleva un par de segundos, y muchas personas descubren que les permite aguantar más tiempo con una buena técnica.
Si un reajuste no logra corregir tu postura, el ejercicio ya ha cumplido su función. Terminar en ese punto, en lugar de forzar con una postura incorrecta, garantiza que tu entrenamiento siga siendo efectivo donde realmente importa.
En tus planchas más largas, intenta hacer un reajuste aproximadamente a la mitad. Observa si tu postura se mantiene mejor hacia el final.