Mantener un entrenamiento sostenible cuando tienes un nuevo bebé
Nicola Tik

Gestionar tres o más sesiones a la semana junto con las exigencias de un nuevo bebé no es poca cosa. Si ya lo está haciendo, lo está haciendo bien. Pero la nueva vida como padre es impredecible, y habrá semanas en las que el entrenamiento tendrá que dar paso al cansancio, a una noche difícil o simplemente a la realidad de lo que el día te pide. Este artículo trata sobre cómo mantener la constancia a largo plazo sin dejar que las semanas más difíciles parezcan un contratiempo.

Está trabajando con menos recuperación de lo habitual

Incluso cuando asistes a tus sesiones, las condiciones en las que te estás entrenando como padre primerizo son realmente más exigentes que antes. Las interrupciones del sueño afectan a la forma en que el cuerpo se recupera entre las sesiones, a la reparación de los músculos y a la retención de energía durante la semana. Es posible que las sesiones que antes te resultaban manejables ahora te resulten más difíciles o que tu cuerpo tarde más en sentirse preparado para volver a entrenar.

Esto no es una pérdida de forma física. Es su cuerpo el que responde honestamente a una carga total más alta. El entrenamiento, sumado a las interrupciones del sueño y a las exigencias físicas y mentales propias de la nueva vida como padre, le está exigiendo más a tu cuerpo que con la misma sesión en circunstancias normales.

En las semanas en que no funciona

Habrá semanas en las que una sesión se convierta en dos, o dos en una, o en ninguna. Cuando eso sucede porque tu cuerpo realmente necesita descansar, no es un paso atrás. El descanso es cuando el cuerpo se adapta y se recupera, y protegerlo durante un período de sueño interrumpido es un buen instinto de entrenamiento, no un alejamiento de él.

El riesgo para las personas que están acostumbradas a entrenar con regularidad es dar demasiada importancia a la falta de sesión o a la reducción de la semana. Una semana de movimiento o descanso más ligeros no anula la consistencia que has adquirido. Es una respuesta razonable a un conjunto de circunstancias poco razonables, y volver a tu rutina habitual la semana siguiente es totalmente realista.

Mantener la intensidad flexible

En las semanas en las que el sueño se ha visto particularmente interrumpido, vale la pena considerar la posibilidad de reducir la intensidad en lugar de saltarse las sesiones por completo. Una sesión más ligera, una sesión que te mantenga en movimiento sin poner grandes exigencias a un organismo que ya está subrecuperado, funciona de manera significativa sin aumentar la deuda de recuperación.

Esto podría significar cambiar una sesión de alta intensidad por una carrera constante, una caminata más larga o una sesión de menor carga. Vale la pena conservar el hábito de presentarse incluso cuando la sesión tenga un aspecto diferente al habitual.

La visión más amplia

La consistencia a lo largo de los meses importa mucho más que el aspecto de cualquier semana individual. El nuevo período parental es exigente, pero no permanente, y la base de formación que ha creado no desaparece durante un período de sesiones modificadas o reducidas. Está ahí para volver a construir a medida que la vida se hace más predecible.

Mantenerse conectado al movimiento en cualquier forma disponible, incluso de manera imperfecta, mantiene esa base en su lugar. Y las semanas en las que todo se junta y llegas a las sesiones sintiéndote fuerte, también vale la pena reconocerlo.

Algunas cosas para llevar