

Puede que tus pausas para moverte ya estén consolidadas, pero los hábitos están estrechamente ligados a las rutinas que los rodean. Por eso, cuando tu rutina cambia, pueden desaparecer sin que te des cuenta. Planificar esos cambios te ayudará a mantener tus pausas.
Los hábitos se activan en momentos y lugares familiares. Las investigaciones sobre el comportamiento demuestran que los grandes cambios, como un nuevo empleo, una mudanza o un cambio en el horario laboral, pueden debilitar los hábitos antiguos. La buena noticia es que esos mismos estudios sugieren que estos momentos también son una excelente oportunidad para establecer nuevos hábitos de forma deliberada.
Muchas personas notan que sus pausas se pierden cuando:
Cuando tu rutina cambia, los momentos que asociabas a tus pausas pueden desaparecer. Puedes probar lo siguiente:
Durante las vacaciones, es posible que te muevas más o menos de lo habitual. En cualquier caso, cuando vuelvas al trabajo, los primeros días son un buen momento para retomar tus pausas de forma consciente, antes de que vuelvan a asentarse los viejos hábitos de sedentarismo.
Mantener tus pausas durante los cambios te permite conservar los beneficios de comodidad y energía, en lugar de tener que empezar de cero.
Piensa en el próximo cambio que se avecina en tu rutina, como unas vacaciones o un nuevo proyecto. Decide ahora en qué momento de esa nueva rutina incluirás una pausa para moverte.