

Sientes un pinchazo en la cadera al bajar en una sentadilla, dolor en la ingle después de correr o rigidez al levantar la rodilla para atarte los cordones. Cuando estás acostumbrado a entrenar con regularidad, puede ser difícil saber qué mantener y qué dejar de lado. Sustituir los movimientos que te duelen por otros que no lo hacen puede ayudarte a mantenerte activo mientras la zona se recupera.
El dolor de cadera en personas activas suele aparecer tras un cambio en el entrenamiento. Correr más, hacer sentadillas más profundas, empezar una clase nueva con muchas rodillas altas o patadas, o simplemente aumentar el número de sesiones semanales puede pasar factura. La parte delantera de la cadera y la ingle suelen ser las zonas más afectadas, especialmente en posiciones donde la cadera está muy flexionada.
En la mayoría de los casos, la cadera está irritada, no lesionada. Solo necesita un poco de tiempo con menos carga en las posiciones que la molestan, mientras continúas con el resto de tu actividad.
Una cadera dolorida suele resentirse con los movimientos en los que la rodilla se acerca al pecho, especialmente si hay carga o velocidad. Algunos ejemplos comunes son:
Identificar qué movimientos provocan el dolor te ayudará a saber qué debes cambiar.
Por lo general, puedes seguir entrenando mientras evitas las posiciones que molestan a tu cadera. Aquí tienes algunas alternativas:
Si quieres seguir una rutina, VIDA tiene vídeos cortos de sentadillas a silla y puentes que puedes realizar a tu propio ritmo.
El objetivo es mantener tus músculos activos y tu forma física sin irritar constantemente la zona dolorida.
El movimiento suave ayuda a aliviar la cadera dolorida mejor que mantenerla en reposo. Prueba esto una o dos veces al día, apoyándote en algo estable:
Si prefieres un estiramiento guiado, VIDA ofrece vídeos cortos que puedes seguir a tu propio ritmo.
Fortalecer los músculos que rodean la cadera le ayuda a soportar más carga a medida que te recuperas. Prueba esto dos o tres veces por semana:
Mantén estos ejercicios dentro de un rango cómodo. Un dolor leve que desaparece al día siguiente suele ser normal.
Cuando los movimientos cotidianos resulten cómodos y la cadera no te duela a la mañana siguiente de entrenar, puedes empezar a retomar lo que habías dejado. Este enfoque suele funcionar bien:
Si la cadera te duele a la mañana siguiente, retrocede un paso durante unos días antes de volver a intentarlo.
Tu control de dolor en VIDA es una buena forma de hacer seguimiento de cómo responde tu cadera a medida que reintroduces movimientos. Identificar qué cambios ayudan facilita la planificación de las próximas semanas.