

Muchas personas recurren a una bolsa de agua caliente o a una compresa fría cuando aparece el dolor, pero no siempre está claro cuál utilizar. La respuesta sincera es que ambas pueden ayudar, y lo que mejor te siente a ti suele ser lo más importante.
Las investigaciones sobre el dolor de espalda han demostrado que las compresas de calor proporcionan una reducción pequeña pero útil del dolor al cabo de unos días, y que añadir algo de movimiento suave alivia aún más las molestias. Las pruebas sobre el frío son mucho menos claras, ya que existen muy pocos estudios de calidad que determinen su eficacia.
Muchas personas encuentran el calor útil para:
Muchas personas encuentran el frío útil para:
Envuelve las compresas de calor y las bolsas de hielo en un paño o funda, y úsalas durante unos 15 a 20 minutos cada vez. No debes aplicar calor ni frío directamente sobre la piel desnuda, usarlos sobre piel entumecida o con heridas, ni quedarte dormido con ellos puestos.
Como cada persona reacciona de forma diferente, puede ser útil probar cada uno en un día difícil y observar cómo te sientes. Si uno te funciona bien, puedes añadirlo a tu lista de alivio.
En tu próximo día difícil, prueba el calor o el frío durante 15 minutos y, a continuación, realiza algunos movimientos suaves de tu vídeo de VIDA. Observa cómo sientes el dolor después.