

Sacar al bebé de la cuna, darle de comer en posturas incómodas, cargar con la silla del coche y agacharse sobre el cambiador. La vida con un recién nacido exige mucho a tu cuerpo y el dolor puede aparecer sin darte cuenta. Hay formas de hacer que los días más difíciles sean un poco más llevaderos.
Cuidar de un bebé implica levantar, agacharse y cargar peso constantemente, a menudo cientos de veces al día. Además, el bebé gana peso cada semana. Por si fuera poco, la falta de sueño puede hacerte más sensible a las molestias.
Muchos padres primerizos notan dolores en la espalda, el cuello, los hombros y las muñecas, especialmente en la base del pulgar debido a la forma de levantar al bebé por debajo de los brazos.
Pequeños cambios pueden aliviar la carga. Acercar al bebé a tu cuerpo antes de levantarlo, doblar las rodillas y usar ambas manos puede ayudar. Alternar de lado al cargarlo también ayuda a repartir el peso.
Levantar al bebé con los pulgares muy abiertos puede tensar las muñecas. Coger al bebé con las palmas hacia arriba, colocando las manos bajo su culete y su espalda, puede ser menos agresivo para tus pulgares.
Es fácil dejar tus propias necesidades en un segundo plano cuando tienes un recién nacido. Descansar siempre que puedas, aceptar ayuda y realizar movimientos suaves puede ayudarte en los días en los que el dolor es más intenso.
Tu control de dolor en VIDA puede ayudarte a ver si el dolor varía según el cansancio o ciertas tareas.
Prueba a levantar a tu bebé con las palmas hacia arriba, colocando las manos bajo su culete y su espalda, y observa cómo se sienten tus muñecas.