

Puede ser un dolor sordo en la parte baja de la pelvis, una sensación de pesadez en los glúteos o un dolor que parece extenderse por la parte posterior de los muslos. Durante la menstruación, las molestias en esta zona son muy comunes y pueden hacer que sentarse en el escritorio o afrontar un día ajetreado sea más difícil. Unos sencillos pasos pueden ayudarte a sentirte más cómoda.
Durante la menstruación, el cuerpo libera prostaglandinas, unas sustancias químicas naturales que ayudan a que el útero se contraiga para desprender su revestimiento. Estas contracciones son las que provocan los cólicos. Los nervios que llegan al útero comparten vías con los que llegan a la zona lumbar, los glúteos y los muslos, por lo que el dolor también puede extenderse a esas áreas.
Las prostaglandinas también aumentan la sensibilidad de los nervios, lo que puede hacer que otras molestias se sientan con mayor intensidad. Algunas personas notan una sensación de pesadez o dolor en la pelvis, especialmente durante el primer o segundo día de regla.
Este tipo de dolor es una parte habitual de la menstruación y suele remitir a medida que esta avanza.
El calor es una de las formas más sencillas de aliviar las molestias relacionadas con la regla. En un estudio, la aplicación de calor suave y continuo en la parte baja del abdomen alivió los cólicos menstruales casi tan bien como un analgésico común. Puedes probar con una almohadilla térmica o una bolsa de agua caliente en la parte baja del abdomen, la zona lumbar o los glúteos. Los parches térmicos adhesivos pueden ser muy útiles en el trabajo.
Estar sentada durante mucho tiempo puede hacer que el dolor pélvico se sienta más intenso. Algunas cosas que puedes probar:
Los estiramientos Pomodoro de VIDA, en la esquina superior derecha, pueden recordarte que debes hacer una pausa y moverte durante el trabajo concentrado.
El movimiento suave puede ayudar a aliviar la sensación de pesadez y dolor en la pelvis. Prueba esto un par de veces al día:
Si prefieres un estiramiento guiado, VIDA ofrece vídeos cortos que puedes seguir a tu propio ritmo.
Las investigaciones sugieren que el ejercicio regular puede aliviar el dolor menstrual. Una revisión de varios estudios reveló que las personas que hacían ejercicio con regularidad, a menudo tres veces por semana, reportaban un dolor menstrual menos intenso. Caminar, nadar, montar en bicicleta y hacer yoga son actividades válidas.
Fortalecer los músculos alrededor de las caderas y la pelvis también ayuda. Prueba esto un par de veces por semana:
Si quieres seguir el ritmo, VIDA tiene vídeos cortos sobre puentes y sentadillas que puedes hacer a tu propio ritmo. En los días de mayor malestar, el movimiento suave también cuenta.
El dolor a menudo nos hace tensarnos. Cuando te duele la pelvis, es posible que contraigas el abdomen, aprietes los glúteos o respires de forma más superficial. Unas cuantas respiraciones lentas, dejando que el vientre se relaje al inhalar, pueden ayudar a que esos músculos se distiendan. Esto puede ser especialmente útil si te tumbas boca arriba con las rodillas flexionadas y una bolsa de agua caliente sobre el abdomen.
Tu registro de dolor en VIDA, junto con un calendario menstrual, puede ayudarte a detectar si tus molestias siguen un patrón a lo largo de tu ciclo. Saber cuándo suelen alcanzar su punto máximo te permite planificar esos días.
Si el dolor menstrual es tan intenso que te impide realizar tus actividades cotidianas, merece la pena que hables con tu médico de cabecera, ya que existen opciones eficaces que pueden ayudarte.