

Subir y bajar de una cabina alta es una de esas cosas que haces tan a menudo que dejas de notarlo, hasta que una rodilla te da un pinchazo al bajar o la espalda se te bloquea al girar para salir del asiento. La cabina está alta y el escalón supone un gran desnivel, por lo que hacerlo docenas de veces al día pasa factura rápidamente a las rodillas y a la zona lumbar. Un par de pequeños cambios en la forma de bajar pueden proteger ambas partes.
El hábito que suele causar problemas es bajar de frente, dando la espalda a la cabina, lo que hace que todo el peso del cuerpo recaiga sobre una rodilla y sacuda la espalda. Girarse para mirar hacia el interior de la cabina antes de bajar, como si descendieras por una escalera, permite que ambas piernas compartan el esfuerzo y hace que el aterrizaje sea más suave. Al principio parece poco natural, pero pronto se convierte en algo automático. Tus rodillas y tu espalda notarán la diferencia al final de una jornada ajetreada.
Mantener tres puntos de apoyo significa tener siempre dos manos y un pie, o dos pies y una mano, en contacto con la cabina mientras te mueves. Usar los asideros y los escalones juntos, en lugar de saltar o balancearse, evita que dependas de una sola extremidad para soportar todo el peso. También te proporciona un punto de apoyo sólido si un escalón está mojado o si resbalas. Ir más despacio y con paso firme evita tanto las sacudidas repentinas que afectan a la espalda como los aterrizajes bruscos que dañan las rodillas.
Saltar desde la cabina es rápido, pero el impacto envía una gran descarga de fuerza directamente a través de las rodillas, las caderas y la zona lumbar. Hacerlo una vez no suele importar, pero repetirlo día tras día desgasta las articulaciones. Tomarse el segundo extra para bajar correctamente, usando los escalones y los asideros, reparte esa carga en lugar de descargarla toda de golpe. Si estás cansado al final de un turno, es precisamente cuando merece la pena hacerlo con cuidado.
Girar para sacar ambas piernas mientras la espalda sigue encorvada es una forma común de hacerse daño. Desplazarse hacia el borde del asiento primero y luego girar todo el cuerpo hacia la puerta antes de levantarse mantiene la espalda en una posición más fuerte. Apoyar una mano en el asiento o en el marco de la puerta te da estabilidad al levantarte. Hacerlo en dos movimientos fluidos, girar y luego levantarse, en lugar de un solo giro brusco, es mucho mejor para la zona lumbar.
Si sientes molestias en las rodillas o la espalda después de un día de subir y bajar, el movimiento suave suele ayudar a aliviarlas. Un paseo corto, unas flexiones de rodilla sencillas o estirar suavemente la espalda suele reducir la tensión. Mantenerse en movimiento durante la tarde, en lugar de quedarse rígido en una silla, también suele ayudar. Lo que funciona varía de una persona a otra, así que merece la pena probar qué es lo que mejor te sienta.
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