

Te tumbas y tus rodillas empiezan a palpitar, o chocan entre sí de forma incómoda cuando te pones de lado. Luego, por la mañana, las sientes rígidas al dar los primeros pasos. Los dolores de rodilla suelen notarse más por la noche, y unos pequeños cambios pueden ayudarte a descansar mejor.
Durante el día, el movimiento y las distracciones pueden desviar tu atención de las molestias. Por la noche, al estar tumbado y sin nada más en lo que concentrarse, es posible que las notes más. Muchas personas con dolor de rodilla crónico afirman que es por la noche cuando más les molesta.
La forma en que tus rodillas descansan en la cama también puede influir. Las rodillas pueden ser sensibles a la presión y a mantenerse en la misma posición durante mucho tiempo.
Cuando te tumbas de lado, las rodillas pueden presionarse entre sí, hueso contra hueso. Una almohada entre las rodillas, que idealmente llegue hasta los tobillos, puede amortiguarlas y mantener la pierna superior alineada con la cadera. Muchas personas descubren que este simple cambio marca una gran diferencia.
Una almohada bajo las rodillas puede resultar cómoda cuando duelen. Sin embargo, una almohada grande puede mantener las rodillas flexionadas durante horas, lo que puede hacer que estén más rígidas y sea más difícil estirarlas por la mañana. Una almohada pequeña y más plana podría irte mejor. Algunas personas prefieren una almohada bajo las pantorrillas para que las rodillas puedan descansar un poco más estiradas.
Las rodillas suelen sentirse rígidas tras horas de descanso. Esto suele aliviarse durante la primera media hora de movimiento. Flexionar y estirar suavemente las rodillas unas cuantas veces antes de levantarte de la cama puede ayudar a que se suelten antes de soportar tu peso.
La falta de movimiento puede hacer que las rodillas se sientan rígidas. Un exceso de actividad puede dejarlas doloridas. Muchas personas notan que sus noches mejoran cuando su actividad diaria es constante, en lugar de hacer mucho un día y muy poco al siguiente. El ejercicio es una de las principales recomendaciones para el dolor de rodilla crónico, y fortalecer la zona que rodea las rodillas también puede ayudar a que se sientan más cómodas por la noche.
Una noche de mal descanso puede hacerte más sensible a las molestias al día siguiente, lo que puede dificultar aún más la noche siguiente. Conseguir que tus rodillas estén cómodas en la cama puede ayudar a romper ese ciclo.
Si duermes de lado, prueba a ponerte una almohada entre las rodillas y los tobillos, y observa cómo se sienten tus rodillas por la mañana.